Escríbelo tu mism@/Segunda entrega

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Cómo prometimos continuamos en esta segunda edición con esta historia que avanza según la vida misma, recuerda que al terminar de leer puedes decidir que ocurre en la trama y enviarlo a nuestro email. No tienes que hacer una parrafada, con una idea basta, y si quieres autoría pues genial. Déjanos tu nombre en el mismo email y ya lo decimos por aqui. Ya lo sabes Escríbelo tu mism@

La primera entrega de esta historia terminaba así:

En fin, que como todo lo inesperado aquella carta provocó una curiosidad que pasaría de inocencia a maldad, con todas la paradas sentimentales pertinentes. 

Lo mejor de esta historia es que parece haber terminado y estar lista para ser contada pero no es cierto, ni ellos mismos saben lo que ocurre. Ni lo que les conviene…no saben qué hacer, porque esta historia…está viva. Escríbelo tú mism@

Y así continua:

La carta llevaba días en el buzón pero no lo sabía porque Clara había desarrollado cierto repeluz a leer su nombre impreso. Digamos que tenía malos recuerdos sobre algunos incidentes en el cole…incidentes que ya contaremos luego…

Su madre estaba claramente poseída por las hormonas cuando decidió ponerle el nombre -”Clara”- pensó – “como mi querida abuela”-…suspiró y estuvo mirando a su bebé durante días. Así, hormonizada a tope, firmó en el Registro Civil y quedó sellada la suerte de aquella niña que se llamaría: Clara Boya…

En serio?…Clara Boya?…o sea…Claraboyaaaaa…

Nada, que Clara revisaba su buzón de correos sin mucho entusiasmo con tal de no leer la combinación perversa. Pero eso sucedió solo hasta aquella tarde. Metió la llave en el buzón, y allí estaba…su nombre no…el otro…el del remitente…

«Nada como la presbicia para ver follar a las letras»

Las letras se montaban unas sobre otras. Una orgía de vocales y consonantes era aquello…y el éxtasis?: ese desenfoque que borra la imagen, nada como la presbicia para ver follar a las letras. Así las veía Clara, acercando y alejando la carta, sin entender de primeras de quién se trataba…

Espera unos segundos…

Clara ha enfocado…lee el nombre, y es que no lo entiende, ufff qué sorpresa…¿bonita?, ¿cuántos años después de aquel día?. Ahhh qué curiosidad, qué miedo, qué alegría, qué nervios…qué desastre todo lo que viene después…

«Que curiosidad, que miedo…que desastre todo lo que viene después»

Tres días enteros, tres días con sus noches, para decidirse a abrir aquel sobre. Y fue todo un ritual, sentada, impoluta, con sus gafas (esas inútiles para ver de cerca ),  recién duchada, con su pelazo mojado.

Frente a ella un montón de papeles, toda la correspondencia. Quizás para quitarle importancia se dijo a sí misma: – “Ahora me siento y lo veo todo”-porque así no parecía tan interesada en la dichosa carta. Y comenzó su ritual.

Abrió una factura, y otra, y una carta del banco, otra del seguro, tres o cuatro flyers de publicidad…espera… “¿dónde está la carta?”- lo revuelve todo- “¿y la carta?”

– dice- “Ayyyy la puta carta” – y cae en cuenta. Detrás del sofá algo se mueve y suena raro, – “Ay no me lo creo”-

Y efectivamente se hizo realidad el viejo pretexto de: “mi perro se comió mis deberes”.

Aquel angelito peludo se merendaba la carta con un gusto indescriptible. Quedaban trozos sueltos, el pedazo del sobre donde venía el nombre del remitente, quedaban trozos con una fecha, una firma, un párrafo al parecer inicial; y una despedida que terminaba diciendo: “Todavía estás en mi”.

Lo que sucede a continuación Escríbelo tu mism@

Ya sabes que puedes continuar esta historia. Envíanos tus parrafadas o sencillamente tus ideas para darle forma a esta trama. Contacta a través de info@landbactual.com. Escríbelo tu mism@

Por: Leyanes Yanes / Belkys Rodríguez

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