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sábado, 24 julio 2021

Alexis Ravelo: «Nada me inspira tanto como la impunidad»

Conocí a Alexis Ravelo en el año 2009, en el taller literario Factoría de Ficciones que impartía en la Biblioteca Pública del Estado, en Las Palmas de Gran Canaria. Gracias a su devoción por la literatura desempolvé ese viejo vicio de contar historias que había aparcado hacía varios años. Era un calvo muy simpático y ocurrente que recomendaba autores como Borges, Cortázar, Kafka o Monterroso, que nos decía que para escribir antes había que leer y vivir mucho. Había que estar atento a lo que pasaba en las calles, andar con la oreja alerta pues de la conversación más trivial se podía sacar un buen argumento.

Sus libros tienen un anzuelo especial que te enganchan como a pez despistado. Su especialidad indiscutiblemente es la novela negra. Las historias llevan el inconfundible sello del hablar y el sentir canario. Los personajes recorren con desparpajo las calles de Gran Canaria; puede ser un exmarinero buscavidas llamado Eladio Monroy, un alcalde corrupto o una prostituta. El carisma de Ravelo trasciende a su escritura. Su pluma no tiene pelos en la lengua y vomita lo que le incomoda y lo que acontece en los bajos mundos porque, como dijo en una ocasión, “es en las cloacas donde se mueve la vida”.

«me gusta pensar que más que vivir de la literatura, vivo en la literatura»

¿Cómo ha sido la evolución del Alexis Ravelo que conocí en un taller literario, allá por el año 2009?

He ganado quilos y perdido convicciones. Me he vuelto algo más escéptico y bastante menos serio. Supongo que esa es una forma de madurar.

El poder vivir de lo que a uno le apasiona es casi un lujo en estos tiempos. ¿Cómo ha sido el proceso para llegar hasta ahí?

A mí me gusta pensar que más que vivir de la literatura, vivo en la literatura. Pero si pensamos en el aspecto más material, en eso de ganar lo suficiente como para poder dedicarte exclusivamente a lo que te gusta hacer, creo que el azar o la suerte, si quieres, influyen más de lo que parece. Nos gusta pensar (en este mundo neoliberal y capitalista) que tu trabajo y tus capacidades te pueden acabar proporcionando todo lo que te propongas. Yo creo que no es cierto.

En mi caso, creo que comencé a publicar en un momento interesante y tuve la suerte de que mis libros cayeran en las manos de lectores a los que gustaron y que los recomendaron. También es verdad que me lo he planteado siempre como una carrera de fondo: elegí ir despacio e intentar escribir textos que permanecieran a apostar por buscar uno de esos “grandes éxitos” que duran un año. Prefiero escribir cosas que no gusten a todo el mundo pero que sí puedan interesar a una serie de personas que luego te relean o que sigan tu trabajo.

Hoy tengo la suerte de que la mayoría de los míos son libros “de fondo”: no se descatalogan y siguen ganando lectores. Pero, insisto, el azar o la suerte influyen. De hecho, tengo compañeros de generación a quienes considero mejores que yo y que no han podido dedicarse exclusivamente a escribir.

Alexis Ravelo: “Nada me inspira tanto como la impunidad”. Foto: Carlos Rosillo (El País)

Dijiste en una ocasión que eres un escritor artesanal y sin estilo. ¿Qué significa eso exactamente?

Creo que, en el fondo, quiere decir que lo más importante es la calidad del texto y no lo que pueda decir sobre mí, que debo domesticar mi ego y hacer mi trabajo, que es encontrar argumentos de calidad y contarlos de la mejor manera posible. Eso hace que, dependiendo de lo que debas contar, mudes de estilo. Lo cual, por otro lado, a mí me hace crecer como autor (como persona) a cada libro, porque me obliga a salir de las zonas de comodidad, a esforzarme y buscar nuevas perspectivas, nuevas batallas en esa guerra con el lenguaje que libras en cada texto.

“No sé escribir sobre triunfadores, de eso se encargan Forbes y Hola”, copio y pego textualmente una afirmación tuya. ¿Molan más los perdedores?

De toda la vida. Por eso me interesan don Quijote, Ignatius J. Reilly o Jean Val Jean. A los perdedores les ocurren cosas interesantes. Quienes escriben sobre triunfadores pertenecen a ese tipo de autores que también escriben sobre sus sueños. Yo, como lector, prefiero a quienes escriben sobre sus pesadillas.

Creo que se te conoce más como autor de novela negra, pero también has escrito cuentos y novelas donde trabajas lo fantástico, literatura infantil-juvenil, textículos. ¿Cuáles son los ingredientes que usas que atrapan a mucha gente desde la primera frase?

No lo sé, sinceramente. Ni siquiera sé si es cierto que atrapen desde la primera frase. Yo me limito a ejercer un oficio, a leer mucho a los maestros y a usar las estrategias y recursos que ellos nos muestran. Ayuda mucho la experiencia, conocer bien el género que vas a cultivar e intentar buscar, a partir de ahí, puntos de vista que procuren ser nuevos e interesantes. Pero al final tengo la impresión de que es un asunto de ensayo y error, de escritura y corrección y más corrección y más corrección.

«si logramos, al menos, una generación sin violencia machista, tendremos una oportunidad»

¿Te ha servido la novela negra para hablar sin tapujos de lo que te duele y te molesta?

Sin duda alguna. La novela negra habla de violencia (en todas sus esferas y manifestaciones) y de justicia. A mí nada me inspira tanto como la impunidad.

¿A quiénes incomodan tus novelas?

Espero que a los poderosos. También a algunos puritanos, supongo.

¿Crees que la gente lee menos cada día? ¿Qué peligro corren los “sin lecturas”?

La respuesta a esta pregunta daría para tres entrevistas. Para resumir mi punto de vista: no creo que la gente lea menos; creo que lee peor: con menos criterio, de manera más ingenua, participando de ese cambalache que es el panorama cultural de hoy, confundiendo productos de consumo rápido con literatura, dejándose victimizar por la mercadotecnia. Eso se debe, probablemente, a que no ha podido adquirir una cultura lectora previa.

Nunca tuvimos tantos libros tan al alcance de la mano. Lo que ocurre es que hoy en día no tenemos entre nuestro mobiliario mental las estanterías para ordenarlos. Al gran público le cuelan viejas historias como si fueran originalísimas, pastiches mal escritos como si se tratara de obras maestras y, además, como el mercado confunde el valor de una obra con su precio, basta con que se vendan bien para que se las acabe calificando de productos “culturales” exitosos. 

Un ejemplo a partir de algo de la cultura ‘mainstream’: a una persona que haya leído ‘Justine, Historia de O’ y los cuentos de Anaïs Nin, las cosas Anastasia Steele y Christian Grey es probable que no le interesen un pimiento. Y, sin embargo, cuando E. L. James saca su nueva novelucha (sí, en mi opinión son noveluchas y puedo decirlo porque he leído algunas), es noticia hasta en los informativos, que le dedican el mismo espacio (a veces más) que destinarían a dar noticia de un nuevo libro de Marta Sanz o Rosa Ribas.

Has dicho que en tus primeros años tus novelas eran muy machistas. ¿Ha cambiado eso? ¿Hay un compromiso hoy en día por parte de los autores para cambiar los estereotipos?

No sé si por parte de otros. Por mi parte sí. Pero me ocurre en otros aspectos: uno va creciendo y madurando, aprende o “desaprende” cosas y todo eso se va viendo reflejado en tu trabajo. En mi caso, no es nada que tenga que ver con el ‘Me too’ o cualquier otro movimiento de moda. Me viene de antes. En esto, tuve la suerte de ir dando con compañeras (compañeras de oficio, compañeras de lucha pero también compañeras de vida) que me fueron abriendo los ojos en ese sentido, recomendándome lecturas, llamándome la atención sobre la anormalidad de cosas que yo consideraba muy normales (esas que hoy llamamos micromachismos). Eso fue modificando mis puntos de vista. 

Alexis Ravelo: “Nada me inspira tanto como la impunidad”. Foto: El Confidencial

¿Cuál es la fórmula para quitarnos de encima la violencia machista y la violencia estructural que vive la sociedad del siglo XXI?

No tengo recetas mágicas. Y la única que se me ocurre para eliminar la violencia estructural no te la voy a decir, porque no tengo ganas de tener que estar una semana quitándome al facherío telemático de encima. Pero sí te puedo decir que, en cuanto a la violencia machista, la clave está en la educación. Claro que hay que hacer un reproche penal, pero, como con casi todo, con lo punitivo no nos basta. Si logramos, al menos, una generación sin violencia machista, tendremos una oportunidad. 

Cada vez se entregan más premios a las mujeres escritoras de género negro. ¿Crees que realmente están cambiando las reglas del juego?

Sin duda. Sin salir del país, tenemos a muchas autoras valiosas: Rosa Ribas, Marta Sanz, Berna González Harbour, junto con algunas más veteranas (Alicia Giménez Bartlett) y otras más jóvenes, como Laura Gomara, y casi cada día descubro a alguna nueva. Hace poco he dado con los libros de Esther García Llovet, que no hace una negra convencional (ese es el caso de Sanz, también), pero que me parece un verdadero soplo de aire fresco. Creo que, en literatura, el movimiento se demuestra andando y ellas, con la calidad de sus textos, van, por fin, ocupando el sitio que les corresponde.

Pienso que los libros son nuestros hijos literarios. ¿A cuál enviarías al rincón de pensar y a cuál le darías la chocolatina?

La chocolatina, a ‘La otra vida de Ned Blackbird’, sin duda. Al rincón de pensar, puede que a ‘Tres funerales para Eladio Monroy’. Pero no castigaría a mis hijos haciéndolos pensar, eso debería ser más bien un premio. Los castigaría mandándolos a pelar las papas o a fregar.

Alexis Ravelo: «Nada me inspira tanto como la impunidad»

¿Crees que la España del 2021 es, como se plantea en Cándido, “el mejor de los mundos posibles”?

No. En ese sentido, soy más bien del equipo de Voltaire, y él sabía que Panglos se equivocaba. Pero tampoco seamos llorones: hay muchos que lo pasan peor que nosotros. 

¿Una reflexión en tiempos de pandemia?

Sobre la pandemia, voy a esperar a reflexionar un par de añitos. Ya sobran opinadores.

Alexis Ravelo: “Nada me inspira tanto como la impunidad”

¿Algunos consejos prácticos para los que tenemos el vicio de juntar palabras?

Por resumir un poco, daría un par de ideas a tener en cuenta: que nadie debería escribir sin haber leído, que borrar es más importante que escribir, que no deberías publicar nada por lo que tú mismo no pagarías, que, como dijo Cortázar, en algún lado hay un basural al que van a parar las explicaciones. Y, sobre todo, que la escritura es un largo ejercicio de paciencia, que es más importante escribir un buen texto que publicarlo. Si el texto es de calidad, encontrará su editor y su lector.

¿Por dónde anda ahora Eladio Monroy?

En capilla, a punto de salir a escena. Aparecerá de un momento a otro ‘Si no hubiera mañana’, la sexta de Eladio. Y prometo que no aparecen en ella virus ni mascarillas: está ambientada en otoño de 2019.

¿Qué se cuece ahora mismo en tu escritorio?

Ahora mismo estoy comenzando a escribir una novela que llevaba pensando hacía mucho. Pero es de las que llevan mucho trabajo así que no estará presentable antes de, calculo, 2023. Al golpito.

No importan los premios que gane -XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe 2013 por La última tumba; premio Dashiell Hammett en la Semana Negra de Gijón en 2014 por La estrategia del pequinés y Premio Mejor Novela Valencia Negra (VLC NEGRA) 2015 por Las flores no sangran-, Alexis Ravelo es un tipo campechano que trabajó muchos años de camarero en el emblemático bar ‘Cuasquías’. Monterroso lo decía y Ravelo pudo comprobarlo: la de camarero es una profesión estupenda para un escritor. La clientela puede pensar que trajinan ajenos a sus conversaciones, pero el autor canarión sabe muy bien que no, y seguramente sonríe con picardía mientras teclea cada día en su ordenador.

Antes de terminar la edición de esta entrevista con el Profe, como me gusta llamarlo, leo en la prensa que Eladio Monroy ha vuelto a las andadas. El antihéroe camina por las calles de isla de Gran Canaria y nuevamente se verá envuelto en una trama criminal. Calificado por el propio autor de “tío astuto y marrullero”, volverá más viejo y más sabio e incomodará a poderosos y quizás a puritanos, pero a los que apreciamos la novela negra escrita con maestría seguro que nos cautivará desde la primera frase.

Si quieres leer otra entrevista realizada a una autora de género negro, pincha en este enlace: https://www.landbactual.com/lo-bonito-de-publicar/

Fotos: Elena Fernández Palacios/Carlos Rosillo (El País)/El Confidencial

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Me llamo Belkys Rodríguez Blanco. Sí, un nombre muy parecido al de la reina de Saba, pero soy periodista. Me gradué en la Universidad de La Habana, en la era de la máquina de escribir alemana. Como el sentido común manda, me he reinventado en este fascinante mundo digital.
Escribo desde los once años y ahora soy una cuentacuentos que a veces se dedica al periodismo y, otras, a la literatura. Nací en Cuba, luego emigré a Islandia y ahora vivo en Gran Canaria. Estoy casada con un andaluz y tengo un hijo cubano-islandés. Me encantan los animales, la naturaleza y viajar. En resumen, soy una trotamundos que va contando historias entre islas.

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