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lunes, 26 septiembre 2022

Mala madre

Pronunció las dos palabras como si escapasen de su boca sin querer.

Estaba iracundo, con la mirada llena de asco y de superioridad. Las dejó salir delante de todos, como si escupírselas a la cara no fuese tormento suficiente. Como si necesitase de un público improvisado en esta ocasión.

Hinchaba el pecho y apretaba el mentón irguiéndose todo lo posible, y observando la reacción de todos. Se sentía orgulloso con el cambio de escenario, para variar, y le sorprendió en cierto modo, que nadie se molestase en detenerle ni en acallarle. La había llamado así muchas veces, pero nunca hasta ahora, había osado lanzárselo frente a nadie que no fuese los hijos de ambos. Le agradó que todos callasen con aprobación. Ella no merecía siquiera un minuto de compasión o respeto.

Mala madre. Foto: Sharon Mccutcheon

Aquella plaza llena de barullo de sábado y de voces variopintas pareció inundarse de un raro silencio. A pesar de haberse detenido todos, nadie quiso tomar partido. Ella sintió la vergüenza y la ofensa en las miradas acusatorias de las mujeres, el hastío de los hombres. Sus palabras viajaban y llegaban a casi todos esa misma mañana. Otros, se enteraron por la tarde, de boca de algún amigo, y los que menos durante la noche, frente a un plato de sopa caliente y una sobremesa cualquiera. Las pronunciaron como un eco que retumba y se repite, casi deformado. Como un lamento que golpea al volver.

Y así, sin apenas esfuerzo, convirtieron dos palabras en una verdad irrefutable y tenaz para todos. Nadie recordó al pasar los años, de quién lo habían oído, quién había marcado por primera vez a aquella mujer. Quizá si lo hubiesen hecho…

La mancha que causó el binomio duró demasiado tiempo, casi tanto como la vida que le quedaba por delante. Las palabras la acompañaron en cada paso del camino,  y sobre todo en cada tropiezo. La seguían en cada momento, en cada lugar, bajo cada escollo, sobre cada suerte. Sin desprendérsele en la noche o en el día, sin ceder, sin olvidar, sin descanso.

Él seguiría siendo el señor don Fulanito de Tal y ella simplemente,

Mala madre.

Si quieres leer una entrevista con esta autora, pincha en el enlace: https://www.landbactual.com/annika-brunke-el-nuevo-rostro-de-la-novela-negra/

Web de la autora: https://annikabrunkesosa.wixsite.com/lacasaenelpalmar

Fotos: Matthew Henry/Sharon Mccutcheon

Annika Brunke
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