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martes, 28 septiembre 2021

Elia Verona: el arte ha de ser alimento cotidiano

Noelia Verona Martel, más conocida como Elia Verona, es antropóloga, escritora y artista gráfica. Ella no espera por nadie para que se escuche su voz. Con su editorial cartonera hace pequeños milagros. Escribe, ilustra y moldea los libros con sus propias manos para que los niños y las niñas tengan un universo donde sumergirse y soñar. Los talleres de creatividad para adultos y niños que imparte, según ella misma cuenta, la ayudan a desbloquearse como artista, a disfrutar y aprender. Elia Verona está convencida de que el arte ha de ser un alimento cotidiano.

«Yo tengo una voz y no tengo que esperar a que nadie me dé permiso para usarla»

Has ganado un premio en el concurso ‘Cuentos solidarios’, un proyecto sociocultural promovido por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Fundación Mapfre Guanarteme. ¿Qué ha significado escribir e ilustrar “La increíble historia de la abuela astronauta”?

Ese fue un proyecto muy bonito. Tenía ganas de hacer una aportación a una causa como el Alzhéimer y las enfermedades afines. Se me ocurrió presentar un cuento y tuve la suerte de ganar. Lo ilustré con el sistema de huecograbado. Con este cuento trato de hacer una contribución económica -las ventas iban a una asociación ubicada en la Playa de Arinaga.

Batimos todos los récords de ventas y de recaudación. Conseguimos cinco mil euros, con más de 600 cuentos vendidos. De hecho, se agotó la edición. Además de la contribución económica, la historia en sí es una forma de trabajar con niños y niñas ese tema. Habla de una abuela y una nieta y la relación entre ellas; cómo la abuela lleva a la nieta a ese mundo suyo de fantasía y se van a viajar por el espacio. Se interpreta, más que como un drama, como un mundo paralelo, de fantasía, en el que está su abuela.

Elia Verona: el arte ha de ser alimento cotidiano

¿Cómo ha sido la experiencia de fundar tu propia editorial?

Es una editorial cartonera. La gente te dice: “¿para qué vas a hacer un cuento y lo vas a ilustrar?, ¿quién te lo va a publicar?” Bueno, yo tengo una voz y no tengo que esperar a que nadie me dé permiso para usarla. Me dije: voy a hacer mi cuento y lo voy a ilustrar; voy a coger unos cartones, los voy a estampar con mis grabados y voy a publicarlo.

Así nace “Wendy, la valiente tomate cherry”. Nunca se ha publicado en ningún sitio, no está en ninguna librería, pero está en muchas bibliotecas. Es de los libros que más sacan los niños y las niñas porque les encanta. Se han vendido más de cien ejemplares en el boca a boca. A partir de ahí han venido otras obras y esto es un reflejo de que nuestra voz es importante.

En los talleres para adultos estoy tratando de que todo el mundo aprenda un poquito de encuadernación cartonera. Al final son cosas que todos tienen en su casa o lo encuentras en la basura y nos da la posibilidad de compartir nuestra voz. Las editoriales cartoneras no las inventé yo, surgieron en la época del corralito en Argentina. Era muy difícil publicar, así que una serie de artistas, poetas, escritores se juntan y empiezan a trabajar haciendo sus libros con fotocopias y con cartones. Es una idea que se puede extrapolar aquí.

¿Qué te aportan los talleres infantiles?

Es un gustazo trabajar con ellos porque aprendo muchísimo. Creo que toda esta serie nueva de experimentación con el grabado, aunque no parezca infantil, en la forma de trabajo creo que ha sido fruto de estos talleres con niños.

La creatividad la vamos perdiendo y la pregunta es por qué. Realmente no la vamos perdiendo, la vamos bloqueando. De hecho, desde que los niños y las niñas llevan ciertos años de escolaridad se empieza a notar ese bloqueo. Escuchas: “no sé dibujar, no lo hago bien, me sale mal”. Un niño de cinco años te dibuja un dinosaurio, un tigre, un rascacielos. Lo sabe dibujar todo, no tiene límites. Ese no tener límites a la hora de crear, me ayuda a mí como artista a desbloquearme. Por eso hago también talleres para adultos en los que trabajo el desbloqueo creativo.

Elia Verona: el arte ha de ser alimento cotidiano

Estudiaste Derecho y Antropología; sin embargo y a pesar de las dificultades para vivir del arte, decidiste dedicarte al arte gráfico. Ahora te mueves entre la xilografía y la calcografía. ¿Cómo sucedió?

El primer contacto con el grabado y la xilografía fue en México; como antropóloga estaba estudiando una maestría en la ciudad de Morelia y allí comencé a dar clases de grabado, de xilografía. Al volver han sucedido muchas cosas y he decidido dedicarme totalmente al arte. Luego fui a Betanzos, en Galicia, a hacer un máster y fui allí a aprender y a practicar.

¿Son técnicas muy complicadas?

La xilografía es el grabado en madera. La calcografía es otro tipo de grabado que se llama huecograbado. Como todo arte tiene una técnica, pero cuando la manejas un poquito te olvidas de que es difícil y empiezas a disfrutar con lo que haces. Aunque te pases mucho tiempo, aunque haya errores y tengas que repetir, llegará un momento en que sea lúdico. Por eso, los niños y niñas son los mayores artistas; hacen arte de manera lúdica, sólo necesitan tener con qué reproducir.

Además de la escritura y el diseño gráfico, estás muy implicada en temas de género. ¿Cómo se relacionan estas temáticas?

Sí, yo tengo formación en género y soy feminista de toda la vida. Por ejemplo, tengo otro cuentito que se llama: “Wendy, la valiente tomate cherry” que habla de una pequeña heroína que es un tomate cherry que se tiene que enfrentar a un tomate gigante de ensalada que se está metiendo con ella porque es pequeñita. El género se puede trabajar como he trabajado en otros momentos de mi vida, con proyectos de desarrollo social pero también desde la literatura, desde los talleres, de una forma, digamos, indirecta, transversal, así como lo estoy trabajando ahora.

«El arte es la expresión más sublime de la creatividad»

¿Cómo fue el trabajo de cooperación al desarrollo que hiciste en México con mujeres?

Fue un trabajo transformador. Allí hice una investigación que hablaba de la construcción cultural del cuerpo y que se tituló ‘Más allá del cuerpo transparente’. Trabajaba con mujeres que habían asistido a una serie de escuelas y habían aprendido cuáles eran sus derechos y eso había producido en ellas unas transformaciones. En vez de trabajar temas típicos de la antropología lo que hice fue itinerarios corporales, siguiendo a una autora que se llama Mari Luz Esteban. Me di cuenta de que ellas, al conocer sus derechos, se habían transformado y, casualmente, yo había estudiado una licenciatura en Derecho durante cinco años y no me había transformado.

En la investigación, cualquier antropólogo o antropóloga está resolviendo una cuestión propia. Yo creo que debería ser así porque es lo que te apasiona al final. Esa era la pregunta que subyacía para mí: ¿por qué ellas se transformaban y yo no? Ellas hablaban de las vivencias de los derechos, no del ejercicio sino de las vivencias. Algo que tú vives es algo que te atraviesa el cuerpo. Fue interesante ver cómo se produjo esa transformación, de vivir su sexualidad, su libertad de movimientos, el ejercicio de la palabra en público. Y en ese proceso me transformé yo más que durante toda la carrera.

¿Qué limitaciones hay a la hora de hablar sobre la problemática de la mujer actual? ¿Se enfoca correctamente por parte de los medios de comunicación, las instituciones y la sociedad en general?

Yo creo que ha habido bastantes avances en el movimiento feminista. Sólo hay que ver cuántas personas asistían hace quince años a las manifestaciones del 8 de marzo y cuántas van ahora. Hay muchos más hombres que se están sumando a la causa feminista. El hecho de nombrarte feminista antes era un estigma. Feminista quiere decir defender la igualdad de derechos. También es cierto que, a nivel político, se están produciendo una serie de retrocesos impresionantes, de posturas reaccionarias.

Sobre el feminismo habla también para nuestra revista la cantante Olga Cerpa: https://www.landbactual.com/olga-canta-con-las-verdades-que-tiene/

Precisamente ante ese auge del feminismo se llenan de miedo y tratan de reprimir. Luego, todo el tema de las instituciones que no tienen una sensibilidad de género, los jueces, los policías. O sea, hay muchos lugares donde hay muchísimo por hacer y hay cosas que ya estaban hechas y ahora se está retrocediendo. No hay más que ver en el tema de Andalucía, que ya no quieren hablar de violencia de género, sino de violencia doméstica, violencia familiar, como si eso fuera algo que sólo pasa en las casas. Están queriendo volver porque en el fondo lo que tienen es miedo de unos avances claros; las huelgas feministas en las que España ha sido pionera, eso asusta a mucha gente.

En el año 2008, Elia Verona obtuvo el Premio Nacional de Investigación Rigoberta Menchú por su trabajo ‘Más allá del cuerpo transparente’, basada en las vivencias de los derechos por mujeres del mundo rural mexicano. Aunque para ella antropología y arte son dos partes de un todo, la producción artística ocupa ahora un espacio fundamental en su vida. “El arte es un alimento espiritual; alimenta esas otras partes de nuestro ser que tienen que ver con nuestros sueños, ilusiones, esperanzas, con muchas cosas que nos animan a seguir viviendo”, asegura.

Para ella, la creatividad es algo que no sólo se muestra en el arte, sino en la resolución de los problemas de cada día. “Es algo que forma parte de los seres humanos y el arte es la expresión más sublime de esa creatividad, es un alimento, sin dudas”. Con la creación artística, Elia se nutre, disfruta, aprende y transmite a otros ese deleite que proporciona el aprendizaje cotidiano.

Para conocer más el trabajo de Elia Verona, visita su blog:https://eliaverona.com/

Por: Belkys Rodríguez y Leyanes Yanes

Fotos: Aportadas por Elia Verona

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Me llamo Belkys Rodríguez Blanco. Sí, un nombre muy parecido al de la reina de Saba, pero soy periodista. Me gradué en la Universidad de La Habana, en la era de la máquina de escribir alemana. Como el sentido común manda, me he reinventado en este fascinante mundo digital.
Escribo desde los once años y ahora soy una cuentacuentos que a veces se dedica al periodismo y, otras, a la literatura. Nací en Cuba, luego emigré a Islandia y ahora vivo en Gran Canaria. Estoy casada con un andaluz y tengo un hijo cubano-islandés. Me encantan los animales, la naturaleza y viajar. En resumen, soy una trotamundos que va contando historias entre islas.

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Me llamo Leyanes Yanes, por inventos de mi madre y cosas de la vida. Había escogido ella el nombre para la hija que tendría desde su adolescencia y después conoció a mi padre, que casualmente tenía ese apellido. En fin, Yanes al cuadrado.

Nací en Cuba, pero soy más habanera que cubana. Después de emigrar a España en el año 2011 ya no me importa mucho de donde vengo. El mundo entero es fascinante, podría ser de cualquier sitio. Pero si no cuento que me gradué en La Universidad de La Habana no me lo perdonaría.

No concibo contar historias sin imágenes, así vivo, en imagen y sonido. Me encantan los puntos suspensivos, los animales, el “viajeteo” y soy urbanita sin dudas, pero vamos que un fin de semana en las afueras estaría bien.

4 Comentarios

  1. Muy interesante. Espero recibir datos sobre los talleres para adultos. Vivo en CABA. Gracias

    • Muchas gracias por su comentario. Le recomiendo ponerse en contacto con la artista a través de su web. Un saludo.

  2. Con su trabajo artístico- lúdico me inspira emularla para con mis alumnos. Felicitaciones.

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