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viernes, 22 enero 2021

Dácil Velázquez: la ilustradora que invita a soñar

Hace diez años un elefante que perdió la memoria tuvo la suerte de encontrarse con Dácil Velázquez. Esta ilustradora y profesora de dibujo leía o inventaba cuentos para sus hijos pequeños. Y, desde que conoció al elefante, comenzó a ilustrar libros de amistades que escribían y a compartir una parte de su mundo. 

A Dácil le encanta experimentar con las técnicas porque, dice, la ayuda a aprender y a mejorar. Salir de su zona de confort es una forma de crecer y le permite mirar desde otro punto de vista, más diverso, más inclusivo, más igualitario, más sostenible. Toda una declaración de intenciones que, sin duda, debe servirnos como ejemplo.

¿Qué es lo que más te apasiona de la ilustración?

Cuando terminé la carrera de Bellas Artes me quedé un poco bloqueada, artísticamente hablando. Me dediqué a hacer cerámica, a coser, a bordar, a hacer bisutería… pero dejé de dibujar. La ilustración me permitió deshacerme del bloqueo que tenía con el dibujo y la pintura.

Cuando lees, las imágenes te vienen a la mente. Solo hay que dejarlas fluir. Es apasionante ver cómo, mediante tus ilustraciones, compartes un poco de tu mundo con las personas que leen el libro.

Has ilustrado varios libros de literatura infantil y juvenil como 7 cuentos, 7 amigas y mi cabra, El color de los besos y otros cuentos o La pirata más feroz del mundo. ¿Cuál es el proceso que sigues para fusionar el texto de un libro con tus ilustraciones y que todo tenga sentido? 

Intento que todas las ilustraciones de un proyecto tengan unidad, que ninguna desentone. Cuando leo el texto, empiezo siempre haciendo un mapa de la historia que cuenta. En él añado no sólo los datos importantes para las ilustraciones, como la descripción de los personajes o los lugares, sino también mis sensaciones al leer el texto, las ideas que me van viniendo a la cabeza. Eso me ayuda a elegir el estilo y la técnica que quiero usar en ese libro. 

Luego voy haciendo un guión gráfico de las ilustraciones que voy a hacer y elijo las escenas que quiero ilustrar. Hago bocetos de cada ilustración en sucio y, a veces, las envío al escritor o escritora para ver que le parece. Cuando nos convence el estilo, paso el dibujo a limpio, con la técnica definitiva. 

«Lo más difícil es el dibujo de los personajes, pero también lo más apasionante»

¿Qué es lo más complejo en el momento de ilustrar?

Lo más complejo, pero quizás lo más enriquecedor, es el dibujo de los personajes. No sólo debo intentar que se ajusten a la descripción física que aparece en el texto, sino que me gusta hacer personajes con los que las personas que lean el libro se puedan identificar. Intento dar vida a esos personajes, hacerlos creíbles. Intento que transmitan su esencia en sus miradas, en su expresión corporal, con los colores, etc. Me resulta la parte más compleja, pero también lo más apasionante.

Normalmente se identifica la ilustración con literatura infantil y juvenil. Sin embargo, cada vez más personas adultas se acercan a este tipo de libros. ¿Qué papel juega la ilustración en el mundo artístico y cultural actual?

El campo de la ilustración es muy amplio, va desde la ilustración editorial, en la que artículos periodísticos se complementan y enriquecen con imágenes, hasta la viñeta de humor, pasando por la ilustración infantil, el diseño de telas, etc.

Sin saberlo, las personas consumimos a diario muchísimas ilustraciones. Las enviamos por WhatsApp, las llevamos en nuestras camisetas y en nuestros bolsos, las vemos en las portadas de nuestras libretas y en las de los libros que leemos…

Creo que la ilustración es un medio muy potente para expresar y compartir ideas, sentimientos, inquietudes… Y, quizás, resulte más cercano y amable para las personas que no tienen relación con el arte que las obras que, generalmente, se exponen en galerías y museos. 

Al igual que el street art, es un medio muy directo que llega a muchas personas, a menudo invitándole a ver la realidad desde otro punto de vista y a disfrutar de la contemplación.

En gran parte de tus proyectos personales haces referencia a la naturaleza y a la vida salvaje. ¿Qué valor tiene lo natural en tu obra?

Todo es naturaleza. Nosotros somos naturaleza, comemos y respiramos naturaleza. Dependemos de ella y la necesitamos para vivir. Pero lamentablemente, no nos damos cuenta y le damos la espalda. Vivimos en ciudades grises, nos refugiamos en pantallas. Y, aunque sabemos que el cambio climático, la extinción de muchísimas especies, la deforestación o la contaminación de plástico en el mar son una amenaza real, preferimos mirar hacia otro lado.

Mis ilustraciones siempre giran alrededor de la idea de reparar la relación que tenemos con la naturaleza. Me inspiro en ella, me gusta observarla a través del dibujo. Pero en las ilustraciones me interesa sobre todo repensar nuestro estilo de vida, rescatar una vida más lenta y reflexiva, en la que poder parar, dejar de consumirnos y empezar a recrearnos en la naturaleza.

«mis ilustraciones giran alrededor de la idea de reparar nuestra relación con la naturaleza»

¿Hay alguna ilustradora o algún ilustrador que te haya inspirado?

Me inspiran muchísimas ilustradoras e ilustradores. Noemí Villamuza, Laura Pérez Granel, Paula Bonet, Adolfo Serra, Ana Juan, Elena Odriozola, Ana Santos, Shaun Tan, Esther Gili, Irene León, Rosa Marrero, Patricia Sullivan de Armas, Nareme Melián, Jen del Pozo, Raquel Lagartos, Anne Picaza… Y seguro que me dejo montón atrás.

Hay muchísimo talento. Es una suerte poder aprender de ellas a través de las redes sociales y de Internet. La mayoría son muy generosas y comparten sus procesos y sus trucos. Seguirlas me permite avanzar y crecer como ilustradora.

Además de ser ilustradora, te dedicas a la docencia. Dos ámbitos que, dices, están muy unidos. ¿Qué relación hay entre la educación y la ilustración?

Como docente, intento que mi alumnado reflexione a partir de la observación de imágenes. Les invito a analizar y explorar sus intereses e inquietudes. Les intento motivar para que desarrollen su faceta artística. Me gusta que se paren, que observen su entorno y que aprendan a mirar con otros ojos. Que hagan sus dibujos o sus diseños despacio, con cuidado. Y que valoren el trabajo manual realizado con cariño.

Como ilustradora, mi objetivo es exactamente el mismo. Me gustaría que el lector se parase a mirar y a reflexionar sobre lo que están contando esos dibujos. Intento que las imágenes que hago sean sugerentes, motivadoras. Que le inviten a leer, a contemplar, a disfrutar de cada detalle.

«Lo más importante en educación es Ofrecer alternativas respetuosas con la diversidad»

El personal docente pasa mucho tiempo con el alumnado hasta el punto de que profesores y profesoras pueden llegar a ser sus modelos a seguir. ¿Qué se puede hacer en el entorno educativo para promover la igualdad de género y el respeto?

Lo más importante en educación es dar ejemplo. Ofrecer alternativas respetuosas con la diversidad, desde la autocrítica y el afán de superación. 

Vivimos en una sociedad patriarcal y desigual, y todos y todas, de una manera o de otra, participamos de ella. Con el ejemplo, la paciencia, la escucha y la reflexión, se logra mucho más que culpabilizando o reprimiendo.

Y se debe empezar por uno mismo. Yo tengo que ir poco a poco descubriendo y superando mis pensamientos y conductas machistas para poder acompañar a mi alumnado en el camino de la igualdad, la tolerancia y el respeto.

El universo de Dácil Velázquez es delicado y está lleno de vida. Sus ilustraciones, sinceras, cargadas de bondad y más complejas de lo que, a primera vista, puedan parecer, son un auténtico tesoro. Un tesoro que te invita a observar detenidamente, hasta que encuentres el hilo que una su historia a la tuya propia.

Si quieres leer otro artículo sobre arte, pincha en este enlace: https://www.landbactual.com/paqui-santana-el-arte-de-los-garabatos/

Fotos: Aportadas por Dácil Velázquez

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