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miércoles, 28 septiembre 2022

Guayarmina Rijo: arquitectura consciente para habitar el mundo

Conocí a Guayarmina Rijo hace algunos años durante la Semana de la Arquitectura y recuerdo que me sentí como si me inundara una bocanada de aire fresco. Ella es arquitecta y fundadora de littlegurimo, un proyecto educativo que pretende acercar la arquitectura a la infancia y a la juventud a través del juego. Una manera de pensar la arquitectura para habitar el mundo de manera consciente. Una forma de conectar con nuestro entorno y con nosotras mismas.

Guayarmina no quiso ser arquitecta de pequeñita. Su afición por la profesión nació antes de empezar en la Universidad cuando entendió la influencia que tiene la construcción de espacios en la forma de vivir de las personas.

De Gran Canaria a Barcelona y de vuelta a Gran Canaria, Rijo se empapó de conocimientos en diferentes estudios de arquitectura, observando los espacios y los paisajes de cada lugar para diseñar, proyectar y construir partiendo de las características propias que ofrece cada posición geográfica.

A lo largo de toda su trayectoria ha evolucionado y se ha transformado sin perder la esencia que la caracteriza: el buen humor, la creatividad, el amor y la curiosidad. Una gran declaración de intenciones para evolucionar sosteniblemente desde todas las áreas de la vida. 

«la arquitectura es un factor fundamental para el bienestar de las personas»

¿Qué es LittleGurimo y cuáles son los objetivos del proyecto?

LittleGurimo surge a partir de tener sobrinos. Los observo cuando ya se mueven con autonomía, sobre 2007, y veo cómo a través de su mirada todo es más limpio, sin miedos. Empiezo experimentando y jugando con ellos. A raíz de sus reacciones decido convertirlo en algo que pueda llegar a más niños y niñas.

En 2013 comienzo Tu mundo de cartón con un compañero arquitecto y amigo. Realizamos talleres para compartir tiempo entre persona adulta e infante haciendo juguetes con objetos de cartón cotidianos. Lo importante es el tiempo compartido.

Littlegurimo comienza formalmente en 2015. A través de intervenciones puntuales y programas de mayor durabilidad en tiempo, doy las herramientas necesarias para que la infancia y la juventud experimente y (re)descubra la relación entre la arquitectura y nuestro entorno inmediato. Todo mediante procesos participativos y de acción, aprendiendo el lenguaje de los mismos, estimulando la creatividad y la sensibilidad espacial y mirando desde un punto de vista más crítico.

Guayarmina Rijo: arquitectura consciente para habitar el mundo

Es una forma de contribuir a percibir con mayor conciencia los escenarios que nos rodean centrándome y especializándome en la transformación de espacios escolares en entornos seguros, saludables e inclusivos. Siempre realizado por la comunidad afectada.

Precisamente la transformación de los entornos escolares ha sido una de tus máximas. Y me viene a la cabeza el proyecto de ‘El Bosque’. Cuéntanos un poco sobre él.

El Bosque fue un proyecto de transformación de espacio educativo dentro del programa de mediación artística del TEA, Tenerife Espacio de las Artes, centro de arte contemporáneo del Cabildo de Tenerife (Islas Canarias).

El objetivo era transformar un espacio obsoleto y/o en desuso en un entorno complementario a la escuela. No sólo era un cambio desde el punto de vista estético, sino un cambio desde un punto de vista emocional, implicando a toda la comunidad, y de uso, para toda la comunidad educativa.

Durante tres meses realizamos, junto el alumnado de 6º de primaria (10-12 años de edad), del CEIP Secundino Delgado en Tenerife, el análisis del centro, diagnóstico y elección de espacio a transformar para realizar una intervención final.

El centro escolar está emplazado en el barrio de Añaza, Santa Cruz de Tenerife. Un barrio con más de nueve mil habitantes construido en 1989 con población procedente, en gran parte, de realojos. Se trata de un barrio de bajos recursos y donde, durante los primeros años, la droga y la delincuencia eran habituales. Aunque la situación ha cambiado, aún hay vestigios de lo ocurrido. El alumnado ha vivido y convivido con esta realidad, con lo que este proyecto cobraba mayor sentido emocional. 

«La naturaleza es la mayor fuente de salud y de inspiración creativa»

La transformación se realizó mediante un proceso que se fundamenta en la participación del alumnado y las prácticas artísticas. Eligieron un espacio exterior abandonado, en la fachada posterior del edificio para convertirlo en un lugar polivalente, respondiendo a cuestiones de necesidad de nuevos espacios donde estudiar y estar.

En este caso fue un aula al aire libre que también serviría como sala de reuniones, de espera o lugar para actividades que pudiera usar el alumnado, el profesorado o los padres y las madres, así como el personal del centro para desayunos o reuniones. A este espacio natural abierto lo llamaron El Bosque, estableciéndose, así, una relación del espacio con el cuerpo. La naturaleza es la mayor fuente de salud y de inspiración creativa.

En todo el proceso de transformación del espacio, el alumnado trabajó en el aula y en el espacio objeto. En sesiones donde organizaban y creaban acciones en el grupo, se turnaban, elegían, medían, debatían y decidían de manera autónoma. En caso de dudas les dábamos aportaciones formales y teóricas dejando libertad para soluciones. 

Construyeron un espacio ellos mismos para la comunidad educativa. Convirtieron un entorno en desuso en aula al aire libre del centro. No es solo un aporte físico construido, es un aporte emocional, comprometido y responsable, que les dejará huella para siempre.

En la recta final del proyecto nos pilló el estado de alerta por la pandemia y se cerró el centro. Toda la población, salvo profesiones de necesidad como la arquitectura y construcción, pasó al confinamiento.

Yo seguía yendo al centro y me conectaba online desde El Bosque, con el alumnado para seguir sus instrucciones. Era su propia transformación de un espacio exterior a espacio polivalente. Un espacio que, con las restricciones por la covid-19 ha ayudado a resolver la nueva dinámica del centro. 

Durante el confinamiento, desde LittleGurimo, lanzaron ‘Sputnik’, una propuesta que invitaba a las personas a crear cápsulas para viajar fuera de sus casas. ¿Cómo surgió la idea y cuáles fueron los resultados?

La primera semana de confinamiento fue sorprendente para toda la sociedad. Alegres de quedarnos en casa, mejoraba el aire, menos ruido, los pájaros ya no se escondían y los escuchábamos, la contaminación bajaba… El tiempo pasaba y la gente hacía galletas. Triunfaron las series, se agotó el papel higiénico y la levadura. Y, mientras se debatía sobre los turnos para salir a pasear, la gente se desesperaba para salir de casa.

Los horarios para salir con mascotas se publicaron antes que los horarios de salida de los niños y las niñas. Y aun costó algo de lucha para que se incluyera como necesidad urgente.

En littlegurimo nos pusimos en el lugar de la infancia. No madrugamos: ¡¡bien!! No salimos a la calle ni a un parque, con lo que conlleva eso: sin luz solar en nuestros rostros, salvo que tengas un espacio exterior en casa o un buen balcón para sentarte, sin que te dé el aire mientras caminas… Y no paramos de oír hablar de virus, covid, pandemia, bicho, mascarillas, contagios, más contagios, muertes… ¡¡booommm!!

Decidimos que había que crear algo para que niños y niñas pudiesen viajar a un lugar imaginario. Para que, durante un rato, olvidasen todo lo que se hablaba, que no era otro tema que la pandemia. Porque se estaba aprendiendo a vivir con el miedo.

creamos ‘Sputnik’ para que los niños y las niñas olvidaran la pandemia durante un rato

Así que preparamos un vídeo con la idea de que se moviera por WhastApp y en redes sociales para que llegara a la infancia. El mensaje era claro: “Prepara tu cápsula del tiempo, vamos a viajar lejos del covid, donde queramos. Conéctate con nosotras por Skype y nos lo cuentas”.

No esperábamos que tuviera tanto éxito. La conexión para que nos contaran su cápsula para viajar duró casi cuatro horas. Se esperaban para contarles al resto lo que habían preparado para el viaje y cómo era su artefacto. Más de veinte niños y niñas en directo.

Guayarmina Rijo: arquitectura consciente para habitar el mundo

Ese mismo día, decidimos, sobre la marcha volver a viajar al futuro. Improvisamos, les dijimos que eligieran un lugar imaginario y así pasamos cinco semanas. Cada sábado nos reuníamos online y nos contaban su cápsula, adecuada a cada destino. Les enviábamos un video de dos minutos aproximadamente, lleno de referencias de arquitectura y de lugares parecidos o ficticios del destino elegido y, con ello, ya sus cabezas empezaban a volar. Futuro nipón, acuático, jurásico, Futuro Canariensis… Fue una experiencia maravillosa.

En tus proyectos se desprende un amor absoluto por la creatividad y por el juego, algo que tiene mucho que ver con la mirada de los niños y las niñas de la que hablabas antes. ¿Existe una edad determinada para empezar a visualizar y a entender la arquitectura?

A experimentar con ella podemos desde que gateamos, pero nos equivocamos si hablamos de entender la arquitectura. Hasta los 3 años, aproximadamente, se experimenta con las texturas, los colores… Empezamos a pensar con las manos, a tener conciencia espacial. Más o menos a partir de los diez años ya se piensa la arquitectura y se decide sobre ella.

A esa edad ya tenemos contaminantes: lo que nos cuentan desde casa, desde el cole, desde los medios…. Lo importante es que con algunas herramientas que les damos empiezan a verlo de otra manera. A reclamar su espacio, a vivirlo con autonomía. Para ello, son conscientes de que hay que transformarlos. De ahí la importancia de introducirla a temprana edad.

Cartel talleres La Ciudad Transformada: Ciudades Inventadas III
Guayarmina Rijo, arquitectura consciente para habitar el mundo

¿Crees que las ciudades y la arquitectura están pensadas para la infancia?

Para nada. Están diseñadas por hombres adultos a escala del hombre adulto. De ahí que incluir la perspectiva de género en los nuevos proyectos de ciudad, de movilidad, de transformaciones urbanas y espaciales sea tan importante. 

Francesco Tonucci, pedagogo y experto en infancia, dice: “Una ciudad adecuada para la infancia, es una ciudad adecuada para todo el mundo”. Es fundamental y necesario incluir la mirada de la infancia y de la juventud para construir ciudades más amables.

«es necesario incluir la mirada de la infancia y de la juventud para construir ciudades más amables»

Guayarmina Rijo: arquitectura consciente para habitar el mundo

¿Influye la arquitectura en el bienestar de las personas?

La arquitectura es un factor fundamental para el bienestar de las personas. “Los cambios en el entorno cambian el cerebro y, por lo tanto, modifican nuestro comportamiento”. Esta frase del Dr. Fred Gage lo resume muy bien. Existen estudios científicos que arrojan datos sobre los efectos en el cerebro que producen los cambios en el ambiente.

El Dr. Fred Gage, neurocientífico, centró su interés en entender cómo el cerebro interpreta, analiza y reconstruye el espacio que le rodea. La neurociencia nos aporta valiosas pistas a los profesionales de la arquitectura para diseñar los espacios.

En relación a esto, hace unos meses participaste en las I Jornadas ‘Enfermería y Salud Mental. Cuidado y Sociedad’. ¿Qué conexión hay entre la arquitectura y la salud mental o los cuidados?

Como decía antes, el ambiente actúa sobre nuestro cerebro y, por tanto, en nuestro comportamiento; así que la relación es directa.

Lo ideal siempre es estudiar, a través de un análisis muy riguroso, cuáles son los efectos del espacio construido en las personas, tanto a nivel emocional como de comportamiento. Luego identificar las emociones que se quieren propiciar en determinados espacios, seguido de pruebas para determinar cómo las personas pueden responder a esas emociones.

Para ello se pueden aplicar determinadas estrategias de diseño como: tipos de iluminación, vegetación, alturas de los espacios, colores, geometrías, materiales, texturas… Un buen uso y aplicación de todos estos conceptos actúan en nuestro cerebro y genera bienestar, buenas relaciones y cuidados.

El año pasado trabajaste la arquitectura de emergencia, partiendo de la erupción del volcán de La Palma, en la Semana de la Arquitectura. ¿Qué caracteriza a este tipo de arquitectura y qué podrías destacar de las propuestas del alumnado participante?

La arquitectura de emergencia hace que no lo perdamos todo frente a un fenómeno natural o frente a desastres naturales generados por el cambio climático. Esto no implica que vivamos en casas de baja entidad o bajos recursos por un “total, si la vamos a perder…”. Implica pensar en una forma de construir, analizar y diseñar de manera exhaustiva una nueva forma de vivir.

En la 07SA estuvimos trabajando con el alumnado de 4º, 5º y 6º de primaria de tres centros escolares, a través de un tapiz negro en el patio, con la mancha de lava expulsada, a escala 1/500, por el Cumbre Vieja en tres municipios de La Palma.

El alumnado, después de ver referencias arquitectónicas de construcciones de emergencia a través de una presentación, idearon viviendas y cultivos transportables, atendiendo a las necesidades de las plataneras. Viviendas elevadas con pilares de 20 metros de alturas forrados de materiales que aguantaban la temperatura de la lava, tirolinas para llegar -ideando un nueva forma de movilidad-, huertos en las viviendas, también transportables, para abastecer las viviendas, generadores de energía solar y eólica, una vía de conexión de quince metros de ancho que atravesaba los municipios… Fue todo un taller de ideas donde salieron grandes propuestas.

Guayarmina Rijo: arquitectura consciente para habitar el mundo

¿Qué es imprescindible para hacer de los espacios que nos rodean lugares más accesibles, más inclusivos y más preparados para los retos que nos encontramos cada día?

Tener presente las relaciones igualitarias de las personas, la naturaleza y la fauna, la gran olvidada. La responsabilidad del conjunto de la sociedad, depositar confianza en los y las profesionales. Y algunas pinceladas técnicas como trabajar desde la perspectiva de género o tener en cuenta cosas como las conexiones y delimitaciones de espacios, la circulación de todas las personas, la relación con el paisaje cercano…

Guayarmina no quiso ser arquitecta desde niña, pero confiesa que desde bien pequeñita le gustaba “representar lo que pensaba dibujando o haciendo maquetas con cajas de cartón y casetas”. Algo que, afirma, “es común en la infancia”. En esta etapa “siempre se busca un refugio (aquel vínculo materno, ese tiempo que se pasó en el vientre de la madre) y nos bastan dos sillas y una sábana para encontrarlo”. 

Por suerte, tuvo una iluminación en la adolescencia que la llevó a enfocar aquellas capacidades y habilidades para mostrarnos el camino en el que ella creía. Un camino en el que el juego tiene un papel importante y en el que podemos habitar el mundo de una forma consciente, segura y completa. Nosotras, sin duda, nos subimos a ese tren.

En el siguiente vídeo se presenta el proyecto de mediación artística «Espacio Maravillas» realizado por Guayarmina Rijo en un centro de Tenerife (del minuto 2:40 al 6:17).

‘Un/a artista viene a vernos’ es un programa del servicio de Educación que se gestiona a través de TEA Tenerife Espacio de las Artes.

Si quieres leer otras entrevistas de mujeres que desarrollan proyectos participativos, pincha en este enlace: https://www.landbactual.com/ana-lidia-fernandez-mejorar-tu-vida-para-mejorar-el-mundo-2/

Fotos: Cortesía de Guayarmina Rijo / Vimeo TEA

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Me llamo Yaiza Mederos Norro y nací en Gran Canaria en 1982, tierra donde me he criado. Aunque sé que soy de aquí y de ninguna parte, me siento isleña de corazón, quizás por eso cuando estoy lejos del mar parece que me falta algo. Las mujeres de mi familia, por las que siento un profundo respeto, han sido mi referente en la vida. He margullado toda mi vida entre palabras e imágenes, mis dos grandes pasiones. Llevo casi diez años trabajando como periodista y reportera gráfica en medios de comunicación y en agencias de publicidad. Me encanta la Naturaleza, escribir y viajar. Creo firmemente que la educación, la autocrítica y el amor son aspectos fundamentales para transformar el mundo en algo mejor.

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