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domingo, 17 octubre 2021

Cristina Izquierdo: vivir una menstruación positiva y sostenible

Cristina Izquierdo es la fundadora de La sonrojada, una iniciativa que nace de una necesidad de ofrecer acompañamiento y apoyo a las personas. Esta trabajadora social y sexóloga, amante de la escucha activa y de una buena charla, piensa que «cada persona, desde el lugar que ocupa, puede aportar mucho bien a los demás». Y que todas esas cosas buenas que tenemos de forma natural se pueden potenciar. Una buena manera de pensar la vida.

Llegó al mundo de la sexología, dice, porque detectó una serie de carencias que quería llenar. «Desde lo social he trabajado mucho en igualdad de género y en prevención de violencia de género, sobre todo con jóvenes y adolescentes. Y he acompañado en partes del proceso de inserción sociolaboral a mujeres resilientes de violencia de género. Trabajando con ellos vi que había algo en común: carencias en la educación sexual«, explica.

Cada etapa evolutiva tiene una forma de vivir la sexualidad

Cristina tiene claro que la sexualidad, un aspecto tan importante para el crecimiento de las personas, tiene un peso muy grande en la violencia de género. Y también que es imprescindible hablar sobre ella para avanzar en esta carrera de fondo hacia la igualdad. 

En L&B Actual sabemos que su proyecto tiene que ver, especialmente, con cómo vivir nuestra menstruación de manera positiva y sostenible. Pero también queremos conversar sobre sexualidad, emprendimiento, educación y pedagogía

Cristina Izquierdo: vivir una menstruación positiva y sostenible. Foto: Rocío Déniz

Me gustaría que pudiéramos indagar en el propio concepto de sexualidad.

La sexualidad es un plano muy importante en la vida de las personas, te identifiques como te identifiques, que nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. Aunque se obvia más en unos colectivos que en otros, como si de repente no existiera. Pasa con las personas mayores, con la infancia o con las personas con discapacidad. Y cada etapa evolutiva tiene una forma de vivir la sexualidad.

Últimamente ha habido debates sobre el tema del pin parental o sobre si la educación sexual tiene que entrar en las aulas o no. Temas que tienen que ver con la ética y la moral de la sociedad en la que vivimos. Dando por hecho que cuando hablamos de la sexualidad en la infancia, por ejemplo, lo hacemos desde una mirada adulta. Es lo que piensan las personas.

Desde la sexología, tratamos la sexualidad desde los afectos, la intimidad, las emociones, la autoestima… Aspectos que, si trabajáramos más desde la infancia, nos ahorrarían muchos problemas en la vida adulta. Seríamos más felices y tendríamos menos problemas de violencia. Cuando hablas de ello crías y acompañas a personas que cuando sean adultas van a estar más seguras de sí mismas.

Muchos niños y muchas niñas no saben que tienen derecho a la intimidad cuando los y las cambiamos delante de gente como si no tuvieran pudor, cuando sí que se va desarrollando a lo largo de su vida. Esos espacios, que cada vez se cuidan más porque las familias tienen más conciencia de esto, están muy normalizados.

Cristina Izquierdo: vivir una menstruación positiva y sostenible. Foto: Elena Gonca

Creo que es importante destacar entonces que la sexualidad no tiene que ver solo con las relaciones sexuales o el sexo.

El apunte es interesante porque entendemos el sexo como algo que se hace, el sexo que se practica. El sexo es lo que somos. La sexualidad y ser personas sexuadas implica tener en cuenta factores como la sociedad, el contexto en el que nos criamos como el colegio, el barrio, la familia o la religión. Estos factores pueden marcar tu sexualidad y tu vida erótica, la parte de cómo nos vivimos.

Tenemos una visión tan limitada de lo que es la sexualidad, que la mayoría de las personas nos quedamos fuera. Esto nos hace sentirnos mal y pequeñitas. Democratizar la educación afectivo-sexual haría que muchos problemas que tenemos en torno a la violencia de género se fueran diluyendo. Una educación en las sexualidades haría que todas las personas nos sintiéramos representadas en la sociedad.

«entendemos el sexo como algo que se hace, algo que se practica. el sexo es lo que somos»

La sonrojada es un proyecto de emprendimiento que, precisamente, tiene que ver también con la educación sexual. ¿Cómo nació?

La sonrojada nace de una necesidad y una problemática personal a nivel ginecológico. Estaba viendo que mi ciclo menstrual quería decirme cosas que yo no sabía interpretar. A partir de mucho leer y buscar, de manera autodidacta, di con lo que me estaba pasando. Tenía muchos problemas relacionados con el estrés o la ansiedad, con el ritmo de vida del día a día. Finalmente, no tenía ningún tipo de enfermedad relacionada con la menstruación.

Me costó encontrar información y profesionales de calidad. Esto junto a querer pasar a opciones más sostenibles con el medio ambiente hizo que me lanzase a esto. 

La menstruación sigue siendo un tabú. La sociedad canaria no iba a ser diferente. Aquí era difícil encontrar un sitio especializado en donde pudieras volcar inquietudes o comentar cosas más allá de la higiene como, por ejemplo, molestias. Por eso decidí crear un espacio en el que pudiéramos hablar abiertamente y donde poder facilitar el acceso de productos para la higiene menstrual reutilizables y más sostenibles que eran muy caros. 

He ido haciéndome un directorio de profesionales en Ginecología o Nutrición y Dietética de Canarias, que las hay, que van un poco más allá haciendo un trabajo más integral con perspectiva de género. Si puedo dar difusión de ese tipo de información, además de hacer un acompañamiento para entender lo que pueda estar pasando, fantástico.

Cristina Izquierdo: vivir una menstruación positiva y sostenible. Foto: Rocío Déniz

Hace unos meses participaste en el proyecto ‘Calidoscopio’ desarrollado por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Firgas en el que hablabas del ciclo menstrual, entre otros temas. ¿Qué importancia tiene que cada mujer conozca las características de su propio ciclo?

Creo que conocer las fases del ciclo menstrual y cómo afecta a tu cuerpo, a tu salud, a tu ánimo o a tu propia productividad es fundamental. Y no tenemos ni idea. No se prepara a las niñas y tampoco se habla con los niños, como si fuese una cosa que no va con ellos. Que no menstrúen no quiere decir que no vivan en esta sociedad con más niñas alrededor que necesitan que empaticen con la situación. A nivel social es muy importante conocer qué es y en qué consiste.

Me viene a la cabeza las bromas en el cole cuando alguna de nosotras tenía la regla. Aquello de tener la escuadra o la vergüenza que pasábamos si manchábamos la silla…

O que te venga la regla en clase y preguntarle a tus amigas si tienen una compresa y que te la pasen a escondidas. He trabajado mucho en centros educativos y eso, a día de hoy, sigue pasando. Sigue habiendo un montón de mitos y estereotipos asociados a la menstruación y una falta y una necesidad de hablar. Cuando vives algo de lo que nadie te ha hablado, lo vives como algo oscuro, que hay que esconder. 

Si vamos a pasar una media, más o menos, de 40 años menstruando, ¿cómo es posible que no hablemos de ello? Hay muchas madres, hermanas, tías o primas que hoy hacen este acompañamiento de manera diferente. Regalan libros, hacen reuniones con las mujeres de la familia para contarles cuándo y cómo fue su menarquia, su primera menstruación. Es genial que te muestren que tienes derecho a descansar, a querer estar sola, a que te tienes que cuidar durante todo el ciclo menstrual, por ejemplo, alimentándote bien y haciendo ejercicio. 

Sigue habiendo mitos y estereotipos asociados a la menstruación

No nos cuentan que practicar deporte ayuda a regular nuestro ciclo menstrual, en definitiva a tener un ciclo más saludable. Cuando menstruas puedes seguir el ritmo o hacer otro tipo de deporte que no implique tanto esfuerzo físico. Es importante que todas estas cosas se conozcan a nivel social. 

En muchas ocasiones, cuando vamos a especialistas en ginecología por un problema nos suelen mandar los anticonceptivos hormonales como cura para todo. ¿Tienes esa misma percepción?

Totalmente. Creo que es una percepción compartida y generalizada. No puede ser que a una adolescente, cuando empieza a menstruar, se le recomienden anticonceptivos porque su ciclo menstrual es irregular. ¿Qué es regular o irregular en la vida de una adolescente que puede tardar hasta 10 y 12 años en tener su propia regularidad? Lo que necesita es tiempo para que su cuerpo se adapte a su propio ritmo. La ciclicidad de las adolescentes puede durar hasta 40 o 45 días. 

El preservativo es el anticonceptivo por excelencia que deberían recomendar en la adolescencia

¿Por qué le decimos a las chicas heterosexuales que empiezan a tener sus primeras relaciones eróticas, por ejemplo, que es la mejor opción para evitar embarazos? Ellas piensan que es una maravilla. Pero nadie se sienta contigo para contarte los beneficios y las contraindicaciones. El anticonceptivo por excelencia que deberían recomendar en la adolescencia es el preservativo porque existen muchas infecciones y enfermedades de transmisión sexual.

Las enfermedades es otro tema. ¿Cómo puede retrasarse un diagnóstico por endometriosis o por ovario poliquístico hasta 7 años? Esto pasa porque, muchas veces, en consulta médica o en urgencias, a la mujer se la infantiliza, se le quita importancia a que podamos estar sufriendo diferentes tipos de trastorno.

Todo lo que te esté pasando puede ser indicador de que algo en tu cuerpo no está funcionando bien. Y la menstruación, en esto, tiene mucho que contarnos. El color, la cantidad de tejido o de coágulos… Y como no se investiga, hay muchas mujeres que van dando tumbos de especialista en especialista.

En uno de tus últimos directos en tu cuenta de Instagram, hablabas de las consecuencias de la vacuna de la covid-19 en el ciclo menstrual de las mujeres. ¿Cómo saltaron las alarmas y cuáles son algunos de los síntomas que han aparecido en los últimos meses?
 
Cuando te van a poner la primera dosis te preguntan qué tal te fue la primera. A quienes tuvieron alteraciones en su ciclo menstrual no se lo tuvieron en cuenta porque pensaban que no tenía nada que ver con la vacuna.
 
Las primeras personas que dieron la voz de alarma fueron enfermeras, comadronas, doctoras. Hablando entre ellas se dieron cuenta de que esto estaba pasando y que los demás no le daban importancia. Ellas fueron las que impulsaron este estudio que están realizando a través de la Universidad de Granada. Quieren saber si esto se puede incluir como efecto secundario de la vacuna. Por ello van a hacer un seguimiento a un grupo focal de mujeres realizando un registro menstrual desde antes de ponerse la vacuna hasta un año después de ponerse la segunda.
 
Los síntomas que se repiten más hasta el momento son un aumento en el sangrado o alteraciones durante el ciclo como sangrar cuando deberías estar ovulando. 
 
Otros síntomas son la amenorrea, es decir, la ausencia de menstruación; sangrado en mujeres que ya tenían una menopausia establecida; tener un sangrado muy corto; estar dos o tres meses sin menstruar y volver a tener su ciclo menstrual normal, o tener sangrado cada dos semanas, como si estuvieras en una constante menstruación. Y, por último, que tengas dolores más intensos de lo normal que te impidan llevar tu vida con normalidad
 
¿Se siguen olvidando de las mujeres en las investigaciones?

Así es, somos las grandes olvidadas. Los estudios médicos y científicos no tienen perspectiva de género. Y no será porque no hay profesionales que no lo reivindiquen, que las hay y llevan muchos años aportando su granito de arena. Pero hace falta destinar fondos y compromiso político porque estamos hablando de la salud de millones de personas.

Y volvemos a los 7 años de espera para el diagnóstico de endometriosis. Te dicen que te quejas por nada, que la regla duele o que te tomes un antiinflamatorio. A lo mejor necesito un estudio integral e individualizado para ver qué pasa y qué me afecta. Porque, al final, se ningunea un malestar.

Los estudios médicos y científicos no tienen perspectiva de género

Cristina Izquierdo: vivir una menstruación positiva y sostenible

¿Qué significa vivir la menstruación de una forma positiva y sostenible?

Vivir la menstruación en positivo es aceptar que forma parte de tu vida y aprender a convivir con ella. Porque la resistencia genera más malestar. Es darte licencias y permisos a ti misma, que parece que no nos podemos permitir el lujo de parar, de tener otro ritmo o de darlo todo en un momento determinado y comernos el mundo. Todo es legítimo.

La lectura que hay que sacar de todo esto es que efectivamente siempre va a estar ahí y, muchas veces, te acompañará en grandes momentos de tu vida. Ser una persona cíclica te da muchas ventajas. Sabes cuándo estás más creativa o más productiva. Cuándo tienes más ganas de relacionarte con gente, esto influye en el trabajo en equipo. Siempre hay un patrón que se repite y no hace falta que esperes a que llegue.

Cristina Izquierdo: vivir una menstruación positiva y sostenible. Foto: Cocoro Intim

En cuanto a la sostenibilidad, aunque esté un poco manido, vivimos en un planeta que tiene unos recursos limitados. No somos conscientes de la cantidad de residuos que podemos generar con productos desechables de higiene menstrual. Hablamos de la friolera de hasta 100 kilos de residuos a lo largo de nuestra vida fértil. Tú sola. Es una cifra que nos debería dar escalofríos.

Los productos de higiene menstrual deberían ser de primera necesidad

Esto no hay planeta que lo resista. Ni bolsillo tampoco. Hay una industria que quiere sacar muchos beneficios con esto. En Canarias tenemos suerte porque es una de las primeras comunidades autónomas que eliminó el IGIC en la compra de productos de higiene menstrual. Es una medida del Gobierno de Canarias que deberíamos aplaudir. En la península todavía hay personas que están pagando estos productos con el mismo porcentaje de IVA que los productos de lujo como joyas o caviar. Los productos de higiene menstrual deberían ser de primera necesidad para vivir tu menstruación en condiciones de dignidad.

Mi pregunta es si alguien ha notado la repercusión en su bolsillo. Si nos ponemos a mirar el precio final de estos productos en los supermercados a lo mejor no ha variado mucho. Quizás sí si compras los productos de marca blanca. Pero si tienes la piel atópica o muy sensible, no te sirven porque te hacen mucho daño. 

Los productos de higiene para llevar una menstruación más sostenible, al inicio te suponen un desembolso mayor porque tienes que probar hasta encontrar el kit que te vaya bien. Sin embargo, a la larga lo tienes más amortizado. Por ejemplo, a todo el mundo no le gusta la copa menstrual, aunque para otras sea la bendición. A lo mejor lo tuyo son las compresas de tela porque no te molesta y transpira mejor. Esto mejora en tu salud y la repercusión que tiene en el planeta.

Esto me recuerda al movimiento de lucha contra la pobreza menstrual que llegó recientemente a España.

Sí. El movimiento, que se llama PERIOD, empezó en Estados Unidos y llegó a España durante el confinamiento. Tiene que ver precisamente con los impuestos de los que hablábamos antes en los productos de higiene menstrual desechables. El problema pasa en todo el mundo. 

Empezaron a poner puntos para que la gente donara estos productos para mujeres que viven en condiciones de sinhogarismo o mujeres y niñas que estaban en riesgo de exclusión social.

Es muy necesario visibilizarlo porque esto pasa. Si te pones en la situación de una persona que está en riesgo de exclusión que, cada vez que tiene un periodo cíclico de crisis, tiene que elegir cómo vive su menstruación y piensas en la dificultad que tiene de adquirir productos que deberían ser básicos… Imagina una casa en la que haya 2 o 3 mujeres y con una situación de precariedad en la que todas necesitan mantener una higiene menstrual con dignidad.

Cristina Izquierdo: vivir una menstruación positiva y sostenible. Foto: Diana Bordón

Para finalizar , ¿por qué crees que la sexualidad sigue siendo un tema tabú y por qué está tan cargada de mitos? Me resulta tan curioso que esto se siga dando en personas adultas…

Seguimos viviendo en una sociedad patriarcal muy marcada por una moral judeocristiana que ha tenido mucho peso. Imagínate cómo de curioso es que estamos todo el tiempo consumiendo sexualidad, erótica, en los medios de comunicación, en la publicidad, en las series, en el cine o en televisión pero no hablamos de ello. Es contradictorio e hipócrita. 

¿Cómo pretendemos que no persistan un montón de mitos en las sexualidades de las personas si las personas más adultas no han tenido educación de calidad y positiva? 

Muchas veces cargamos en las personas jóvenes una responsabilidad que tampoco es del todo suya. Las personas adultas somos el espejo donde se miran las personas más jóvenes. Si mi madre cierra la puerta del baño cuando se cambia una compresa y yo no puedo ver lo que hace porque tiene una carga de suciedad o de vergüenza, no lo puedo normalizar en mi vida. Si nadie me habla de la atracción, de que me pueden gustar otras personas, de que eso puede implicar a personas que no tienen porqué ser del sexo o género opuesto, sino que hay montón de diversidad en la orientación sexual, que tengo libertad para expresarme como soy y vivirme como quiero… Son muchas cuestiones. 

Al final todo nos lleva a la educación de las sexualidades

Si no hay educación sexual es normal que sigan existiendo esos mitos. Es importante incluirla en todos los ámbitos y ayudar en las escuelas de familias, por ejemplo, para que los padres y las madres adquieran sus propias herramientas y puedan llevarlo a cabo en casa. Que esos sean los primeros sitios a los que esas niñas y esos niños acudan para comunicarse y para preguntar dudas generando espacios de reflexión y de confianza. Al final todo nos lleva a la educación de las sexualidades. 

Fotos: Cortesía de Cristina Izquierdo / Rocío Déniz / Diana Bordón / Cocoro Intim / Elena Gonca

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Me llamo Yaiza Mederos Norro y nací en Gran Canaria en 1982, tierra donde me he criado. Aunque sé que soy de aquí y de ninguna parte, me siento isleña de corazón, quizás por eso cuando estoy lejos del mar parece que me falta algo. Las mujeres de mi familia, por las que siento un profundo respeto, han sido mi referente en la vida. He margullado toda mi vida entre palabras e imágenes, mis dos grandes pasiones. Llevo casi diez años trabajando como periodista y reportera gráfica en medios de comunicación y en agencias de publicidad. Me encanta la Naturaleza, escribir y viajar. Creo firmemente que la educación, la autocrítica y el amor son aspectos fundamentales para transformar el mundo en algo mejor.

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