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viernes, 7 octubre 2022

Obdulia Henríquez: “Ser empresaria y madre supone un esfuerzo titánico”

Hay mujeres que irrumpen en el mundo para cambiar las cosas y al conocerlas las admiras casi instantáneamente porque, a pesar de los obstáculos, demuestran su valía con el buen hacer. Así es Obdulia Henríquez, consultora turística, especializada en la automatización de procesos y en la gestión de calidad. Dirige, desde 2019, la consultoría Smartleaf Analyticsorientada al sector hotelero y extrahotelero. Con más de 15 años en el mundo del turismo su misión, como ella misma asegura, es “humanizar la tecnología”, romper con la manera tradicional aplicando un concepto disruptivo en sus proyectos.

Henríquez es madre soltera y empresaria. Obtuvo el galardón del programa AWE SPAIN 2019, el Reta-T Lab Turismo de la Universidad de Las Palmas 2020, mención especial en los premios Turismo Innova y has sido finalista de Gira mujeres de Coca Cola (V edición) en 2021. Hoy conversa con L&B Actual sobre tecnología, igualdad y otros temas relacionados con la mujer que apuesta por emprender.

«Ser disruptiva implica ser cuestionada, criticada e incluso juzgada»

¿Cuál es la esencia de Smartleaf Analytics y cuáles son sus objetivos concretos de trabajo?

Smartleaf Analytics es una consultoría turística boutique, un proyecto fraguado a fuego lento como suelo decir. He sido directora global de Calidad y Operaciones en más de 12 países, en 70 hoteles al mismo tiempo. Hace tres años presenté la candidatura de mi proyecto de consultoría turística ante los premios AWE de la Embajada de Estados Unidos; resultó ganadora y eso supuso un gran reconocimiento como mujer emprendedora.

A partir de ese momento inicié mi etapa de consultoría independiente y como servicio externalizado para clientes, de forma personalizada y con mi propia impronta; de una manera inclusiva y procedimentada, persona a persona, en lugar de departamento a departamento.

He tenido la suerte de trabajar en todos los departamentos de un hotel, incluido el de restauración, y eso me ha permitido tener una visión global y detallada de cada aspecto, puesto de trabajo e influencia sobre la experiencia de usuario del cliente. Haber viajado a todos estos países me ha demostrado que los problemas siempre se reducen a los mismos motivos: falta de comunicación, de organización, falta de procedimiento y de recursos tecnológicos que faciliten las tareas.

Mi enfoque 360º holístico es la base y el “cuore” de Smartleaf, una gestión integral de todos los procedimientos, interconectados y trabajando al unísono con una misma finalidad: productividad, eficiencia y mejora de la calidad. Este es mi objetivo y meta.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el liderazgo de una empresa relacionada con las nuevas tecnologías?

Con bastante frecuencia me encuentro con el mismo hándicap: ser una mujer tan tecnológica y con una visión tan global y digital genera en ocasiones rechazo, intimidación o desconfianza.

Cuando el cliente llega a nuestra consultoría buscando un proyecto de digitalización y automatización de procedimientos, no siempre está preparado para todo lo que eso conlleva. Integrar y fusionar un mar de gestiones, procesos, equipamientos hardware y software para que puedan trabajar interconectados generando y procesando data para la empresa y el cliente.

Confiar en los profesionales adecuados y asumir el rol innovador, e implementar nuevas formas de trabajar no siempre es fácil, especialmente para sectores o empresarios que todavía entienden la gestión empresarial en papel o presencial.

Ser disruptiva implica ser cuestionada, criticada e incluso juzgada, pero afortunadamente los resultados, ventajas y beneficios de un sistema 360 son los que reafirman nuestro trabajo y posicionamiento actual en la digitalización turística que estamos viviendo.

Liderar una empresa que se abre camino entre las nuevas tecnologías, formando parte de proyectos innovadores, exclusivos y novedosos es sin duda emocionante. Poder colaborar con empresas del sector tecnológico como Schneider, Zennio o Lansimplex y trabajar codo con codo creando una nueva generación de hoteles y hoteleros, tanto en el archipiélago canario como a nivel nacional actualmente, son hitos que demuestran las buenas decisiones tomadas en este emprendimiento y el gran esfuerzo realizado hasta la fecha.

Cuando el proyecto lo requiere, no dudamos en iniciar una “huelga a la japonesa” trabajando más y mejor para demostrar con resultados lo que no se comprende desde el desconocimiento o los prejuicios.

“Ser empresaria y madre supone un esfuerzo titánico”

¿Qué supuso para ti como mujer y empresaria lograr el galardón del programa AWE SPAIN 2019?

Ganar el programa de la Embajada de Estados Unidos supuso un antes y un después para mí y para Smartleaf Analytics, en cuanto a la apertura de conexiones empresariales y profesionales, y la oportunidad de reafirmarme en un proyecto que, aunque solo mi mente entendía, tenía claro que era lo que el sector necesitaba desde hace tiempo.

Inicialmente nadie comprendía la necesidad de una consultoría de nueva generación, “cuando el sector funcionaba bien tal y como estaba”. Sin embargo, ya en 2019 detectaba las carencias y necesidades de un modelo turístico que estaba cambiando a pasos rápidos. Siete años viajando y trabajando a la vez en 70 hoteles de 12 países diferentes me demostraron que no se podía continuar haciendo siempre lo mismo y cometiendo los mismos errores.

El turista estaba cambiando, quería estar más conectado, recibir una atención más personal y una experiencia más individualizada. Por ejemplo, ahora estamos humanizando esta conversación tú y yo al ponernos cara con una videollamada. Mi madre con 80 años me dice que ahora no tiene que ir al banco porque se descarga la app. No importa la edad si sabemos explicar, si sabemos transmitir con cariño, con humildad, con un “por favor” y un “gracias”.

A día de hoy, en muy pocas ocasiones el personal se niega a realizar sus tareas adaptadas a la nueva gestión 360. Por el contrario, cada día recibimos agradecimientos por facilitarles los procesos de trabajo, aportarles nuevas herramientas y, sobre todo, por dotarlos de formación para integrarse en el nuevo modelo turístico digitalizado. Que cada persona y trabajador se sienta parte del proyecto y de la evolución es fundamental.

Muy rara vez te encuentras lo que denomino “Expedientes X”, detractores de la evolución que, quizás debido a la ignorancia o al desconocimiento, se resisten a usar la tecnología a pesar de suponer un perjuicio para el hotelero, pérdidas económicas en ocasiones o una mala experiencia con el cliente.

«He vivido, lamentablemente, muchísimas situaciones de desigualdad y he tocado varias veces el techo de cristal»

Además de este, tienes otros premios en tu haber. ¿Significa que las metas han sido alcanzadas? ¿Qué queda en el tintero?

Siempre camino hacia adelante, soy una persona muy inquieta y nunca miro atrás; estoy en continua formación y aprendizaje, me dejo fluir con lo que estoy haciendo y me mimetizo. Mi trabajo es mi pasión y es eso quizás lo que transmito a los clientes. Soy muy afortunada porque hago el trabajo que me gusta, y también inconformista en un mundo tecnológico que está en constante evolución.

¿Retos? Tengo muchos, ahora mismo estoy inmersa en la finalización del primer hotel 360, un establecimiento totalmente automatizado, un proyecto que todavía no se había realizado aquí en Canarias. Prima la tecnología, el mundo digital, la sostenibilidad, pero sin dejar atrás el factor humano, porque la clave en este proceso de cambio actual está en humanizar todo lo que hacemos, algo que se está perdiendo. Pienso que la tecnología ha venido para quedarse, cómo queremos integrarla en nuestro modelo de negocio depende de nosotros.

Cuando haces algo a fuego lento y lo haces de corazón, eso se percibe, se transmite y se genera una gran energía positiva en torno a las cosas buenas. La ausencia de problemas no existe, por supuesto, y menos cuando se va a abrir un hotel. Siempre digo a mis clientes que habrá problemas; tras 70 hoteles no conozco una apertura sin problemas, pero trabajamos para contener y controlar los daños, porque los que ya he vivido en mi trayectoria profesional no se van a producir y los nuevos que se presentarán los vamos a minimizar.

Hay que estar preparados para afrontar los problemas y tener un plan B, C, D y E. Es una de las bases fundamentales que he adquirido durante mi formación y experiencia. El secreto no es nuevo: constancia.

“Ser empresaria y madre supone un esfuerzo titánico”

«Fui directiva de una gran multinacional y al quedarme embarazada perdí mi puesto de trabajo»

Cuando preguntamos a algunas mujeres sobre el llamado “techo de cristal”, ellas hablan de “autolimitaciones” a la hora de acceder a un puesto de dirección. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

En el 2003 estudié en Suiza un máster en Dirección y Gestión de Empresas, y uno de mis proyectos era sobre la diferencia de estilos de liderazgo entre hombres y mujeres. Cuando lo terminé me puse a llorar porque tomé conciencia de la realidad que vivimos las mujeres. Con los años lo aparqué -aunque no lo olvidé- y luego lo viví en primera persona. Fui directiva de una gran multinacional y al quedarme embarazada perdí mi puesto de trabajo; reclamé, luché y cuando conseguí que me reincorporaran a mi empresa lo hicieron desde una posición con rango inferior.

Después viví lo que fue ser directora a nivel global como madre soltera con un hijo, y llegué a plantearme renunciar a mi puesto porque no podría viajar teniendo un hijo. En esta ocasión, hablarlo y visibilizar la situación me ayudó pues la empatía de la presidenta de la compañía en las mismas circunstancias, me permitió tener la ayuda que necesitaba para no tener que renunciar a mi carrera profesional por la maternidad; pude conciliar y compatibilizar todo.

Fue una mujer la que me ayudó a llegar a lo más alto a nivel profesional que es dirigir a nivel internacional, lo cual es muy difícil como madre soltera. Viajé durante siete años a los 12 países sin separarme de mi hijo.

La gente debe prestar atención a tu profesionalidad, no a tus circunstancias personales. Recibir el apoyo y reconocimiento profesional que te mereces te permite autogestionar tu situación personal. He vivido, lamentablemente, muchísimas situaciones de desigualdad y he tocado varias veces el techo de cristal, pero soy una persona muy guerrera, me tomo las negativas como retos personales y ello me motiva a seguir y a demostrar que sí es posible.

Reconozco que no es fácil y que no todo el mundo está preparado para afrontar estas situaciones con la misma determinación y fortaleza. Al final esto te convierte en una persona extremadamente fuerte, tanto que en ocasiones debes renunciar a tu feminidad para convertirte en la versión masculina de ti misma y ser aceptada.

A día de hoy, como consultora, comparto continuamente reuniones de trabajo en las que siendo la única mujer y la profesional, con el conocimiento para resolver las dudas y cuestiones, no se me consulta directamente. Los hombres se encuentran más cómodos consultando a otros hombres aunque estén errando.

También vivo otros perfiles que lo aprecian, toman nota, lo valoran y no notan esa diferencia. Sin embargo, he vivido esa desigualdad, la he peleado. Ante una misma situación, por ser mujer y madre soltera, la oportunidad se la han dado a un hombre; después de fracasar he aceptado yo el puesto o proyecto.

Seguro que muchísimas mujeres tiran la toalla y no pueden llegar porque realmente es muy difícil, es una batalla diaria, en los gestos, en las palabras, en las decisiones…

¿A qué dificultades se enfrenta objetivamente una mujer a la hora de emprender, sobre todo en tu sector? ¿Se alcanzará algún día esa igualdad de la que tanto hablamos?

Yo he vivido esa igualdad en Alemania, en Suiza. Pero todavía España es muy machista, aquí es donde más sufro ese problema, en otros sitios no lo he vivido con tanta gravedad como aquí. En Canarias también se nota mucho la desigualdad.

En alguna ocasión, mientras lucho por la adjudicación de un proyecto, he llegado a crear la figura de un superior, hombre que me ha acompañado a las reuniones y con su figura como gerente de la empresa pude cerrar acuerdos. He conseguido los proyectos y, aunque no me lo tomo como algo personal, sí considero gravísimo que nos encontremos en pleno siglo XXI con este tipo de situaciones como bases determinantes en las decisiones finales de contratación.

Visualizar mi caso de éxito y mis proyectos y no hacer hincapié en esa desigualdad, ha permitido dar protagonismo a los proyectos, a mi trabajo y esfuerzo. No es un camino de rosas, pero con constancia se pueden conseguir grandes éxitos. Cuando haces las cosas bien, cuando crees firmemente en algo es muy difícil que alguien te pare. Convertir las amenazas en oportunidades es mi herramienta de superación.

Ser empresaria, emprendedora y madre ha supuesto un reto y sobreesfuerzo titánico. Cuando miro atrás y revivo situaciones, momentos y etapas como directiva y madre viajando por el mundo, resulta difícil pensar si sería capaz de volver a repetirlas; especialmente mi entorno profesional no reconocía el reto que eso suponía.

Cada día es un día nuevo, un paso más, una nueva piedra en el camino que recogeré para crear mi propia fortaleza.

«Convertir las amenazas en oportunidades es mi herramienta de superación»

Si aplicamos cada vez más la tecnología en cualquier ámbito empresarial, ¿en qué plano quedará el factor humano?

Precisamente, el factor humano para mí ahora recobra más importancia todavía. Desde mi óptica disruptiva quiero más tecnología, pero que implique calidad y humanización. Lo que pretendemos cuando humanizamos es eliminar los trámites administrativos engorrosos y, de esa manera, recuperar la figura del anfitrión, esa sonrisa que te da la bienvenida pronunciando tu nombre; una persona que se interesa por cómo ha sido tu vuelo y se preocupa por mejorar tu estancia, tus vacaciones convirtiéndolas en una experiencia.

Con el paso del tiempo hemos transformado a los recepcionistas en auxiliares administrativos, enfrascados en fotocopias, papeles y llamadas solicitando tareas cotidianas que se pueden automatizar. La tecnología nos permite tener más tiempo y de mayor calidad para dedicárselo a nuestros clientes. Así enfoco los proyectos de nueva generación. Usamos la tecnología en favor de nuestro personal y nuestros clientes. No puedes usar gafas tradicionales, necesitas gafas 3D para poder ver una gestión 360 virtual.

Para Obdulia el apoyo de su familia es un pilar importante. Lo de ser emprendedora lo lleva en el ADN e intenta transmitirle a su hijo de 14 años habilidades que no enseñan en el colegio, como manejar el dinero, invertir y ahorrar. Está segura de que para emprender hay que “estar hecha de una pasta muy especial”. Para ella el éxito no es solo el conocimiento, hay que ser multifuncional y tener inteligencia emocional a la hora de implementar un procedimiento. Obdulia ve esa parte humana y ha aprendido a ponerse en los zapatos de la otra persona, a tener paciencia y a darle al cliente lo que quiere.

Cercana e inspiradora, es una mujer que ha sabido, con inteligencia y perseverancia, pilotar un barco y llevarlo a buen puerto. Su experiencia la comparte con otras personas, especialmente con niñas y jóvenes a través del proyecto ‘Inspiring Girls’. Como ella misma asevera hay que demostrarles a las niñas de hoy que pueden ser grandes mujeres mañana, que “pueden ser capaces de ser lo que quieran ser”.

Obdulia sabe que mentorizar a chicas jóvenes, mujeres e incluso hombres puede ayudarles a desarrollar seguridad, creatividad y visión a largo plazo. Su secreto es combinar formación y tecnología con humanidad porque ella ha comprobado que, al final, las personas son insustituibles. Su premisa, sobre todo, es ser buena persona.

Si quieres conocer la historia de otras mujeres emprendedoras, pincha en este enlace: https://www.landbactual.com/lidia-monzon-lo-mas-importante-del-exito-es-el-camino-no-el-final/

Fotos: Cortesía de Obdulia Henríquez

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Me llamo Belkys Rodríguez Blanco. Sí, un nombre muy parecido al de la reina de Saba, pero soy periodista. Me gradué en la Universidad de La Habana, en la era de la máquina de escribir alemana. Como el sentido común manda, me he reinventado en este fascinante mundo digital.
Escribo desde los once años y ahora soy una cuentacuentos que a veces se dedica al periodismo y, otras, a la literatura. Nací en Cuba, luego emigré a Islandia y ahora vivo en Gran Canaria. Estoy casada con un andaluz y tengo un hijo cubano-islandés. Me encantan los animales, la naturaleza y viajar. En resumen, soy una trotamundos que va contando historias entre islas.

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1 COMENTARIO

  1. ¡Felicidades por esta gran entrevista! Obdulia es todo un ejemplo de mujer emprendedora, madre y luchadora. Mi admiración para las dos.

Los comentarios están cerrados.

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