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martes, 28 septiembre 2021

Umoja. La aldea donde las mujeres quieren ser seres humanos

Las mujeres somos las que estamos haciendo que el mundo brille, somos flores, somos luz, estamos haciendo que el mundo sea brillante. Así es que amémonos unos a otros, apoyémonos unos a otros y hagamos que nuestra voz sea una”.

Lo dice Rebecca Lolosoli, sentada frente a una viajera apasionada. Es que a su aldea Umoja llega mucha gente así cuando visita Kenia. Muchos van especialmente a conocerlas a ella y a las habitantes de la aldea donde las mujeres quieren ser seres humanos.

En Umoja solo viven mujeres, entre los colores y las luces africanas. Viven juntas y apartadas de cualquier hombre porque ellos representan la violencia y la opresión. Es un refugio en toda regla desde que Rebecca Lolosoli lo fundara en 1990.

Esta matriarca robusta y serena se rebeló desde entonces y junto a otras quince mujeres creó este espacio que ampara a víctimas de violencia de género, y también a jóvenes que huyen de matrimonios forzados, de la mutilación genital y otros maltratos. Todas estas prácticas culturales muy frecuentes en esta zona del norte de Kenia.

Rebecca tenía 15 años cuando “se cortó”. Así se refiere a la MGF que sufrió como otras tantas mujeres en el mundo. Fue vendida por 17 vacas. Forzada a un matrimonio que no quería con 18 años. Golpeada brutalmente por levantar la voz contra las reiteradas violaciones a las mujeres en el condado de Samburu.

Era un situación prácticamente habitual que los soldados británicos que se encontraban en la zona las agredieran y las violaran. La década de 1990 estuvo marcada por está aberración en Samburu, aunque ocurrió durante mucho más tiempo. Rebecca entendió rápidamente que su vida y la de las mujeres en general no valían nada; y escapó de su casa y de su matrimonio para fundar Umoja junto a otras quince mujeres violadas y maltratadas.

Umoja Women’s group Facebook 

Jane es residente de Umoja y describió a The Guardian que estaba pastoreando y cargando leña cuando fue atacada. “Me sentí muy avergonzada y no pude hablar de ello con otras personas. Me hicieron cosas terribles”.

Las creencias y tradiciones de estas tribus entienden la violación de una mujer como causa de repudio hacia la víctima. Ya no es limpia, merece castigo. Su dote ya no vale, y el esposo la expulsa de casa. “Finalmente le dije a la madre de mi esposo que estaba enferma, porque tenía que explicarle las heridas y mi depresión”, recuerda Jane. “Me dieron medicina tradicional, pero no ayudó. Cuando le contó a mi esposo [sobre la violación], él me golpeó con un bastón. Así que desaparecí y vine aquí con mis hijos ”. Umoja le amparó en su destierro y Jane ha aprendido el valor de la libertad. “Quiero que mis hijos sean libres de casarse con quien ellos elijan”

La experiencia de Umoja es visionaria en su entorno. Precursora de un estado de igualdad entre los hombres y las mujeres. A la violencia sexual se suman otras violencias en estos sistemas tribales. Allí las mujeres no tienen derecho a la tierra, ni al ganado, ni a una casa, mucho menos a la educación. Pero Umoja es la experiencia vital que les enseña a valorar su trabajo, a cobrar por él y sobre todo a vivir sin miedo. Es la aldea donde las mujeres quieren ser seres humanos.

«estamos haciendo que el mundo sea brillante»

El emprendimiento las ha llevado a comerciar primero con alimentos, y luego con su propio trabajo artesanal que venden a los turistas. La independencia económica les permitió comprar su propia tierra e invertir en lo más importante: la educación. Actualmente capacitan a niñas y a mujeres de Samburu sobre temas fundamentales como la mutilación genital femenina y el matrimonio precoz.

La mutilación genital femenina es uno de los temas fundamentales en este “orden” patriarcal. En Kenia, hasta el año 2011, no se prohibió por ley, sin embargo más del 50% del total de las mujeres han sufrido la mutilación genital femenina con eliminación completa del clítoris, según datos publicados en  Umoja: mujeres unidas contra el sistema patriarcal en Kenia 

En el artículo también se refiere a los matrimonios forzosos, y rescata datos aportados por UNICEF: el 38% de las niñas en el África subsahariana son obligadas a casarse con hombres mucho mayores que ellas.

Su autora Natalia Sette Hernández, menciona la repercusión de Umoja en otras aldeas de la localidad. “La aldea Namachi, por ejemplo, permite a los esposos vivir en conjunto con sus parejas, pero solo se permiten aquellos hombres que no sigan el estilo de vida y creencias de los Samburus referentes a la mujer. Ellos dividen las tareas y responsabilidades respetando la igualdad entre ambos sexos. En Supalake, otra aldea inspirada por Umoja, los hombres realizan la mayor parte del trabajo y las mujeres son las que dirigen”.

Imagen de Alex Strachan en Pixabay
Imagen de Alex Strachan en Pixabay

Nagusi le dice a The Guardian: “He aprendido a hacer cosas aquí que las mujeres normalmente tienen prohibido…Se me permite ganar mi propio dinero, y cuando un turista compra algunas de mis cuentas, me siento muy orgullosa».

Memusi cuenta que escapó después de un solo día de matrimonio. “Mi padre me cambió por vacas cuando tenía 11 años…mi esposo tenía 57 años».

Judia recuerda que llegó con trece años “todos los días me despierto y me sonrío porque estoy rodeada de ayuda y apoyo”; y Seita Lengima asegura que “Afuera, las mujeres están siendo gobernadas por hombres, por lo que no pueden obtener ningún cambio…las mujeres de Umoja tienen libertad».

Imagen de Alex Strachan en Pixabay
Imagen de Alex Strachan en Pixabay

Las mujeres de Umoja no renuncian a la maternidad, la entienden como un proceso imprescindible para las mujeres. Y la asumen como una experiencia en solitario. Son madres solteras por elección y ello representa un desafío inmenso en su severo sistema patriarcal.

La creación y el desarrollo posterior de Umoja, esta inusual aldea al norte de Kenia, es también un camino de emancipación. Largos años de continuas amenazas y obstáculos, de luchas legales fallidas; pero también de organizaciones no gubernamentales comprometidas con los desafíos de estas mujeres, que han ofrecido visibilidad y apoyo.

No han pedido sus derechos las mujeres de Umoja, los han tomado por su propia mano y los comparten con otras. No odian las mujeres de Umoja, no desprecian a los hombres por serlo. Solo han elegido vivir en libertad. Yo solo lamento conocerlas a través de otros ojos.

Fotografías: Fotos Gratis Pixabay.com. Umoja Women’s group Facebook

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Me llamo Leyanes Yanes, por inventos de mi madre y cosas de la vida. Había escogido ella el nombre para la hija que tendría desde su adolescencia y después conoció a mi padre, que casualmente tenía ese apellido. En fin, Yanes al cuadrado.

Nací en Cuba, pero soy más habanera que cubana. Después de emigrar a España en el año 2011 ya no me importa mucho de donde vengo. El mundo entero es fascinante, podría ser de cualquier sitio. Pero si no cuento que me gradué en La Universidad de La Habana no me lo perdonaría.

No concibo contar historias sin imágenes, así vivo, en imagen y sonido. Me encantan los puntos suspensivos, los animales, el “viajeteo” y soy urbanita sin dudas, pero vamos que un fin de semana en las afueras estaría bien.

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