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martes, 28 septiembre 2021

Mireia Tramunt: verdades debajo de la cáscara

Con sus últimas obras, Mireia Tramunt ha encontrado una voz propia que habla de sus preocupaciones, su manera de ver y de estar en el mundo. Como ella misma afirma, estos cuadros tienen pinceladas muy espontáneas, muy libres, muy vivas, mucho color, mucha abstracción. El nombre de la muestra lo dice todo: ‘Cáscara’. Y es que la artista ha quitado algo que entorpecía, que bloqueaba; ha roto la epidermis para dejar salir lo de dentro.

Mireia estudió Bellas Artes, pero tiene formación en teatro, fotografía y recientemente terminó el Máster de Profesorado. Imparte clases en centros cívicos y realiza talleres para niños y adultos, para despertar en ellos la creatividad y la expresión artística. Sus proyectos futuros se acercan más a la pintura mural. Ha de seguir quitando la cáscara para que fluyan emociones y puntos de vista. Ha de seguir explorando lo que le cuenta su voz interior.

«Mi obra busca esa conexión con la naturaleza y con el cuerpo»

¿Estudias sobre un tema determinado antes de comenzar el proceso creativo o prefieres la improvisación?

Prefiero la improvisación. Trabajo mucho con la intuición, con el momento presente, con lo que me da el espacio, el ambiente, la música, el clima, el lugar donde estoy. No hago bocetos ni tengo mucha idea previa antes de realizar la obra. Dejo mucho al factor espontaneidad pues quiero ver qué pasa en ese momento por mí. Se ha gestado y madurado en la intimidad, he investigado y luego viene la obra, pero la ejecución siempre tiene un factor enorme de improvisación y de intuición.

En estos diez años desde que terminé de estudiar siempre te dicen que un buen proyecto está muy pensado, muy documentado, muy investigado; y sí tiene que tener un sustento de investigación personal, pero yo valoro de la misma manera los trabajos que se salen un poco de lo esencial, lo intuitivo y lo puro que, al final, es lo que no se piensa demasiado. Mi trabajo se está dirigiendo hacia esa forma de traducir de manera artística lo que pasa en el momento.

Mireia Tramunt: verdades debajo de la cáscara

¿Dibujas un mapa interior cuando pintas?

Yo creo que sí. Gracias a ‘Cáscara’ y ya desde antes venía haciendo una exposición paralela a la obra. En estos últimos tres años me he dado cuenta de que mi obra tiene que ver siempre con una especie de recorrido personal, con el momento vital que estoy viviendo, con algo que me preocupa de fuera y quiero marcar ese momento con mis obras. De manera metafórica creo un mapa y puedo diferenciar esos momentos y esos lugares que transito por ese mapa gracias a mi obra. Otros proyectos también tienen que ver con una especie de cartografía del cuerpo, de las emociones.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de la creación en vivo?

¿Ventajas? Es muy verdadera, no tiene filtros y esto es algo que me gusta mucho de mí cuando hago pintura en vivo y que está gustando mucho. Me encanta, es muy directa, te muestra tal y como eres, te pone en situaciones en las que tienes que ser resolutiva y tener un reto contigo misma, un desafío que tienes que resolver en el momento; te hace crecer mucho. Cada obra en vivo te hace aprender cosas de ti que no sabías, aparecen cosas que no habías pensado, que tienes que hacer sobre la marcha; significa mucho aprendizaje.

También tiene desventajas. Te tienes que adaptar a un espacio determinado, un presupuesto, unas condiciones meteorológicas si es en exterior. He hecho muchas obras en exterior y el clima te afecta en cómo te vas a sentir a la hora de realizarlas; las personas que estarán merodeando, viéndote pintar, te van a preguntar e igual te desconcentras. Tienes que saber manejarlo, que todo eso sea secundario para que la obra fluya bien.

Mireia Tramunt: verdades debajo de la cáscara

¿Qué temas eliges a la hora de trabajar?

Mi obra parte de una problemática individual, sin embargo, no excluye a los demás. Al final es algo que yo siento, algo que me preocupa y de lo que quiero hablar, pero mucha gente también quiere y yo tomo la iniciativa para hablar de un problema o un tema que afecta a muchos; de ese conocimiento saco el impulso para hacerlo.

Mirando las obras, al final todo tiene que ver con esa intuición que tenemos y que está un poco dormida; hay que dejarla salir, hacer. Esa conexión con la naturaleza tan necesaria y más hoy en día que cada vez estamos más desconectados, más metidos en el trabajo y olvidamos esa parte nuestra que es natural. Mi obra busca esa conexión con la naturaleza y con el cuerpo, cómo la sociedad ha influido en nuestra identidad.

¿Por qué usas la palabra ‘Cáscara’ como título de tu última exposición?

Es una palabra muy ilustrativa de lo que significaba esta exposición. Ha sido como un comienzo, quitar algo que estaba entorpeciendo, bloqueando; desmenuzarlo, partirlo y que lo de dentro saliera y fuera lo más honesto y lo más verdadero posible. Ha llegado después de unos años en que me he sentido muy bloqueada artísticamente y en los que he estado buscando mi lenguaje personal, experimentando mucho por esa necesidad de encontrar una vía muy personal, y porque estaba muy anclada en la pintura figurativa y el realismo.

He intentado siempre hacer cosas que la gente reconociera fácilmente, un poco para facilitar esa conexión. Acabé muy cansada de eso porque vi que no era mi medio realmente y, después de dos o tres años de experimentar mucho y también de mucha frustración, porque estaba en esa búsqueda de encontrar un lenguaje personal, surgió esta exposición, este conjunto de obras en la que cada una funciona por sí sola, pero todas tienen que ver; con pinceladas muy espontáneas, muy libres, muy vivas, mucho color, mucha abstracción.

Tenía mucha conexión con el arte abstracto, pero no había hecho mío el poder expresarme de esa manera. Este proceso ha sido muy enriquecedor; me he sentido muy bien al terminarla. Ahora me veo en todas las obras, veo cómo he llegado hasta ahí, sé el proceso y este ha sido más importante que la obra final.

«Hay mucho potencial y talento en las mujeres artistas que ha estado en la sombra»

¿Crees entonces que has encontrado tu estilo, tu sitio?

Con ‘Cáscara’ sí. Para mí ha sido muy importante pues he estado dos años viviendo en Londres, con ese cambio tan grande que implica vivir fuera, empezar de cero y buscar mi lenguaje, a volver a Gran Canaria y con lo que traía de allá de experimentación, seguir aquí; también es un cambio muy grande y todo eso te afecta emocionalmente.

Mireia Tramunt: verdades debajo de la cáscara

Han sido tres años de búsqueda, muy bloqueada y, de repente, en dos meses hice toda la obra de la exposición. Salió muy fluido y me encontré muy bien. He visto una forma de trabajar que la voy a seguir explotando pues habla de lo que yo quiero decir.

‘Cáscara’ me ha servido para ver que, aunque son lienzos muy grandes, para mí son pequeños. Haber hecho obras en vivo este año me ha hecho ver que soy capaz y que podría haber hecho seis metros más. Me sobró el tiempo. Hay una seguridad, una forma de trabajar, un autoconocimiento que antes no estaban. He crecido mucho en ese sentido y me siento mucho más capaz.

Si te interesa el mundo del arte no te pierdas esta entrevista con una ceramista: https://www.landbactual.com/claudia-diaz-la-libertad-de-expresarse-con-la-ceramica/

¿Triunfan más los hombres que las mujeres en el mundo artístico?

Por lo general sí. Hay muchísimas más exposiciones de hombres, hay mucha más presencia de artistas masculinos que femeninos en museos, galerías, eso sigue existiendo. Pero sí me parece que hay un movimiento de la mujer muy grande en el arte hoy en día; cada vez vemos más expresión artística femenina. Incluso desde lo masculino acercándose al mundo femenino. Y luego las propias mujeres que están cogiendo fuerza, alzando la voz, presentando un montón de convocatorias y proyectos. Ahora mismo tengo más mujeres en la cabeza que hombres en el panorama artístico.

Tiene que ver con este momento en el que se está despertando algo. En el arte todos lo tenemos difícil, es un mundo en el que hay que luchar mucho, hombres y mujeres por igual, pero todavía hay que trabajar bastante por conseguir que exista esa igualdad de verdad. Se está trabajando y se está viendo, sin embargo, en los museos más importantes todavía hay más obras de hombres que de mujeres. Hay mucho potencial y talento en las mujeres artistas que ha estado en la sombra, pero se va a terminar viendo porque es inevitable y ocupará su sitio.

¿Qué harías si te dijeran que vas a vender más haciendo otro tipo de pintura?

He tenido esa lucha pues me hice más conocida por los retratos; pintaba muchos antes y era una rama más comercial que llegaba más fácilmente a la gente. Pero acabó convirtiéndose en algo que desvirtuó totalmente lo que yo quería decir cuando pintaba. Era más comercial, sin embargo, no me daba para nada la satisfacción de hacer un trabajo realmente interesante o que hablara de mí, de cómo yo veo el mundo y de cómo quiero mostrar lo que veo, de conectar con la gente y de enseñar a través de mi mano, de mis ojos lo que yo veo.

Tengo otras ramas mucho más comerciales que no me llenan ni a nivel espiritual ni artístico. Es necesario el dinero, pero siempre con un equilibrio y sin dejar de lado lo que quiero hacer de verdad.

Mireia Tramunt: verdades debajo de la cáscara

Para Mireia Tramunt la honestidad es una condición indispensable en sus lienzos. Transmitir lo que piensa y siente. A sus 28 años tiene muy claro que la intuición debe guiarla en el camino de la expresión plástica. Experimentar, dar rienda suelta a las emociones y mostrar con cada pincelada inquietudes y esa relación del ser humano con el entorno. Crear en vivo es su particular manera de dibujar un mapa interior y exterior y conectar con lo primigenio. Fluir siempre en ese camino de búsqueda y romper la corteza para sacar a la superficie lo esencial de la naturaleza humana.

Si quieres conocer más detalles sobre la obra de Mireia Tramunt visita su blog: https://mireiatramunt.com/b-l-o-g

Texto y fotos: Belkys Rodríguez Blanco y Leyanes Yanes

Foto de portada: Tomada del Facebook de Mireia Tramunt

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Me llamo Belkys Rodríguez Blanco. Sí, un nombre muy parecido al de la reina de Saba, pero soy periodista. Me gradué en la Universidad de La Habana, en la era de la máquina de escribir alemana. Como el sentido común manda, me he reinventado en este fascinante mundo digital.
Escribo desde los once años y ahora soy una cuentacuentos que a veces se dedica al periodismo y, otras, a la literatura. Nací en Cuba, luego emigré a Islandia y ahora vivo en Gran Canaria. Estoy casada con un andaluz y tengo un hijo cubano-islandés. Me encantan los animales, la naturaleza y viajar. En resumen, soy una trotamundos que va contando historias entre islas.

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Me llamo Leyanes Yanes, por inventos de mi madre y cosas de la vida. Había escogido ella el nombre para la hija que tendría desde su adolescencia y después conoció a mi padre, que casualmente tenía ese apellido. En fin, Yanes al cuadrado.

Nací en Cuba, pero soy más habanera que cubana. Después de emigrar a España en el año 2011 ya no me importa mucho de donde vengo. El mundo entero es fascinante, podría ser de cualquier sitio. Pero si no cuento que me gradué en La Universidad de La Habana no me lo perdonaría.

No concibo contar historias sin imágenes, así vivo, en imagen y sonido. Me encantan los puntos suspensivos, los animales, el “viajeteo” y soy urbanita sin dudas, pero vamos que un fin de semana en las afueras estaría bien.

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