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miércoles, 25 noviembre 2020

Carolina Nieto: el yoga aplicado a la enseñanza

Carolina Nieto Sánchez, maestra de Educación Infantil y profesora de Yoga, aprovecha sus conocimientos en dicha disciplina física y mental nacida en la India, para aplicarlos desde tiernas edades en el aula con sus alumnos. Destinada en el CEIP Hilda Zudán de Jinámar (Las Palmas de Gran Canaria), los niños saben que una vez regresan del patio de recreo llega la hora de tomar su esterilla y comenzar con la vuelta a la calma, el registro corporal y contactar con sus emociones.

El objetivo es conseguir que tanto la mente, como el cuerpo logren, a través de la relajación y meditación, superar las situaciones adversas que se les presentan cada día, en un contexto tan desfavorable, ayudándoles a lograr la paz y felicidad consigo mismos y con los demás.

«Un niño tranquilo es un niño feliz»

No crean que fue fácil convencer a la maestra para realizar esta entrevista, tras la que llevo unas semanas. Reservada y poco dada a la exposición, me recibió en su casa y hablamos durante unas horas de su profesión, de sus tareas y amor por la educación y de la espiritualidad.

Su conversación es sosegada, impulsora de pensamientos y, además, transmite mucha paz. Te advierto que lo que aquí encontrarás no responde a una entrevista al uso, sino razonamientos expresados y entresacados de un diálogo no preparado de antemano y que me he esforzado para pautarlo, tras el encuentro, para un mejor entendimiento en su lectura.

Carolina Nieto: el yoga aplicado a la enseñanza

Dice venir de una saga familiar de educadores. Que fue desde muy joven sensible a las artes en general, sobre todo a la música y a la pintura y que quería ser artista. Estudió magisterio y se incorporó a la enseñanza hace veinte años.

A la vez se introdujo en el mundo del Hatha Yoga y la espiritualidad y lo aplicó a sus alumnos. No para de perfeccionarse y de buscar la paz con grandes maestros yoguis de todo el mundo, a los que cada año acude en retiros o charlas para seguir aprendiendo.

¿Y en cuanto a los niños, cuál es la rutina?

En los niños se crea el hábito. Entran del recreo, cogen su alfombrita y se tumban de forma natural en el suelo. Se dejan llevar para retomar las fuerzas desde la tranquilidad, abandonando la violencia y el ruido, para volver al silencio, a la calma y a la escucha. Trabajo con el lema “Un niño tranquilo, es un niño feliz”.

En definitiva, terminan integrando ese rato de calma en sus vidas que les ayuda a estar más sosegados y felices. Esta calma es preventiva y les ayudará en su momento, cuando estén solos, en la calle o sometidos a mucho estrés y violencia. No olvidemos que la zona donde viven es especial, al estar muy desestructurada. Es muy agradable verlos abrazados cuando terminan la práctica.

Carolina Nieto: el yoga aplicado a la enseñanza

¿Cuánto tiempo dedicas a la práctica en tu clase?

Alrededor de cuarenta minutos, pues desde ese punto de partida de la tranquilidad nos introducimos en juegos dirigidos o libres que hacen de puente para continuar con el plan diario de trabajo. Esta tarea está integrada como otras tantas que ellos hacen con suma tranquilidad, como es ser disciplinados con sus materiales, ir al baño, compartir el juego o realizar las tareas escolares.

¿Cómo detectas que esta tarea da los frutos programados?

Llevo veinte años de profesión y diez de permanencia en el CEIP Hilda Zudán. Ya han pasado por mis manos diversas promociones. Cuando los niños llegan a la educación primaria, van con el hábito adquirido y ellos mismos lo demandan a sus maestros. El índice de violencia ha bajado notablemente. Luego, en el mes de enero realizo talleres de yoga y relajación para asegurar la continuidad de este proyecto en todos los niveles de primaria.

Esto se realiza tanto con el alumnado como con el profesorado, al estar sometido el centro a muchos cambios de docentes. Las familias también lo han acogido al comprobar que los chicos están más tranquilos. Desde hace unos años la comunidad educativa lo ha incorporado al plan de centro al detectar que la cultura de la paz ha ido impregnando la vida del centro. Agradezco a los compañeros del claustro la acogida de sus prácticas y la continuidad de ellas con sus alumnos, cuando se incorporan a la etapa de primaria.

«Llegar al corazón de los niños y enseñarles a gestionar sus emociones»

Carolina Nieto: el yoga aplicado a la enseñanza

Jinámar es un lugar de trabajo difícil para los educadores, eso hemos escuchado reiteradamente ¿cómo superas las adversidades de ese contexto?

Todos sabemos que Jinámar es una zona difícil, con escasos recursos y situaciones de desestructuración familiar, con chicos que irrumpen en el centro con violencia. Como dije antes, también es zona donde el profesorado se mueve cada año hacia lugares más tranquilos. De ahí que el claustro de profesores se haya planteado solucionar estos desajustes integrando la cultura de la paz como transversalidad en todas nuestras actuaciones.

Es por tanto que el profesorado lo tenga tan claro y satisfactoriamente asumido, en cuanto al objetivo de hacer llegar nuestro mensaje de paz, la mediación, la espiritualidad (sus buenos sentimientos) y de que la violencia no conduce a nada.

De ahí también surge la necesidad de la incorporación de este proyecto de mediación y de influencia para que consigamos los objetivos educativos trazados en nuestra tarea de enseñanza aprendizaje. También es cierto que si amas a Jinámar, su gente te devuelve con creces tu dedicación y eso es de agradecer.

¿Cuándo hablas de mediación, a que te refieres?

Existe en el centro un aula de mediación y convivencia positiva que yo llevo desde hace dos años y que se ocupa de trabajar con aquellos alumnos más disruptivos. Actuamos en casos necesario tratando de solucionar los temas conflictivos que se presenten en todas las direcciones posibles, tanto con alumnado, como con el profesorado y familiares. Siempre de forma positiva y dialogando. Y hasta ahora hemos tenido buenos resultados.

La experiencia es muy enriquecedora porque resolver estos casos es darle tranquilidad a la vida en el centro. Y el diálogo es importantísimo, por ello los compañeros lo utilizamos continuamente para conocernos más y mejorar la vida en el centro.

De forma general: ¿cómo te encuentras en el centro y en Jinámar?

Yo sinceramente me encuentro bien, ya llevo diez años en el colegio, con esta vivencia y no me he planteado cambiar de centro. Recomiendo, además, a todo el profesorado que viva esta experiencia y soliciten plazas en el Valle de Jinámar. Realmente es allí donde me he hecho maestra en el sentido más amplio de la palabra. Es verdad que el camino ha sido muy duro, pues pasamos en el tiempo de no tener recurso alguno, de continuos robos de material, de conflictos muy fuertes con las familias a encontrarnos en una situación mucho más placentera.

Carolina Nieto: el yoga aplicado a la enseñanza

Pasar por esta zona como maestro es aprender a reinventarse, a llegar al corazón de los niños, a enseñarles a gestionar sus emociones. Con las familias me encuentro muy bien, pues me buscan para dialogar y contarme sus problemas y dificultades y eso me reconforta. Es en todo ello donde confluye la parte más humana de la docencia.

En realidad me siento muy feliz y satisfecha de mi trabajo como educadora y eso me llena. No me planteo el futuro, vivo el presente, cada día me parece diferente, más bonito y difícil, donde surgen retos salvables, pero considero que plantearse un futuro sería mermarle posibilidades al presente y distraerme de la tarea que debo cumplir cada día.

¿Y aquel sueño de artista de tu juventud en qué quedó?

Aquello pasó de querer ser artista a hacerme maestra de infantil por vocación y aprender de los niños, para llevar las artes a sus corazones. Ellos me guían y mi trabajo se dirige a ocuparme de las necesidades e intereses que traigan al cole. Son ellos los verdaderos artistas y solo hay que motivarlos para que expresen sus sentimientos y creatividad, que es mucha. Me satisface más esta vertiente que la de mi juventud.

Si quieres descubrir otros artículos relacionados con el mundo infantil, pincha en este enlace: https://www.landbactual.com/duendes-caza-palabras-un-caballo-manso-y-el-pajarito-cantor/

Carolina habla pausadamente y relata su recorrido en la vida unida al yoga y a la educación. Habla de la superación de dificultades, de momentos difíciles dejados atrás, de su compromiso con la maternidad, de su disciplina con el trabajo diario y su esfuerzo por ser cada vez mejor persona. Desde luego, hacer entrevistas (o encuentros como este) para luego escribirlos es una delicia, pero mucho más escuchar y aprender de personas tan buenas e implicadas en la mejora de los valores y la felicidad de los demás.

Texto: Ricardo Brul

Fotos del Facebook de Carolina Nieto

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2 Comentarios

  1. Qué necesarias son las personas especiales e implicadas como Carolina Nieto, gente con mucho corazón.

    • Así es, querida Felicita. Por eso le damos voz en nuestra revista. Bienvenida. Un saludo.

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