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jueves, 23 septiembre 2021

Olimpismo femenino, una historia de lucha y superación

Este año será el primero en el que los Juegos Olímpicos rocen la paridad de género, según el Comité Olímpico Internacional (COI). Tokio 2020 contará con la participación de más de 5.400 mujeres (48,8%) en las 145 pruebas femeninas y mixtas programadas. La presencia de las mujeres en las Olimpiadas no ha sido, ni de lejos, igualitaria desde su comienzo. El Olimpismo femenino es una historia de lucha y superación.

Y de ruptura de los roles y estereotipos de género establecidos socialmente. Socialmente, el ideal de deportista masculino siempre ha sido asociado a rasgos como la fuerza, la velocidad o la resistencia. Por el contrario, lo femenino se ha relacionado con lo delicado, lo frágil y lo pasivo. Las mujeres han tenido que sortear numerosos obstáculos para entrar en unos Juegos Olímpicos que estuvieron prohibidos para ellas durante muchos siglos.

Sería Pierre de Coubertin, creador de los Juegos y presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), una de las personas que se opusiera rotundamente a la participación femenina. Coubertin decía que el deporte femenino era antiestético y carente de interés. Así, en la primera edición de la era moderna de los conocidos Juegos Olímpicos, que nacieron allá por el año 776 AC en la ciudad griega de Olimpia, todos los deportistas que participaron eran hombres

Aunque hubo una excepción. Según el estudio El deporte femenino español en los Juegos Olímpicos la griega Stamata Revithi intentó apuntarse oficialmente en las pruebas de maratón sin éxito. Revithi correría un día después los 40 kilómetros que corrieron los deportistas olímpicos, convirtiéndose en la primera mujer participante en los Juegos. Eso sí, de manera oficiosa.

Olimpismo femenino, una historia de lucha y superación. Foto: El Confidencial

En las Olimpiadas de París en 1900, las mujeres seguían mostrando interés en competir en las pruebas deportivas. Veintidós de ellas lo consiguieron. El evento, que duró casi seis meses, no tuvo ceremonia de apertura ni de clausura. Tampoco hubo cartel oficial. No es de extrañar que la participación de las mujeres fuera fruto de un despiste. De hecho, muchos atletas no supieron que habían jugado en modalidades olímpicas hasta años más tarde, algunos incluso hasta después de su muerte.

Según el Observatorio de Género de los Juegos Olímpicos, la representación de la mujer en esta segunda edición fue del 2% total de los atletas. Las atletas compitieron en las disciplinas consideradas femeninas como el tenis o el golf. Y también en disciplinas mixtas como el croquet, la vela, la hípica o el croquet.

Entre las mujeres que participaron aquella edición destacan la tenista británica Charlotte Cooper, cinco veces campeona en Wimbledon, quien aprovechó un viaje para presentarse a los torneos, o la golfista Margaret Ives Abbott. Ambas fueron campeonas olímpicas en su modalidad. Y aunque en esa ocasión su presencia fuera algo extraoficial y puramente testimonial, lo cierto es que estas deportistas hicieron historia.

En las olimpiadas de parís de 1900 participaron 22 mujeres atletas entre las que se encontraba la tenista charlotte cooper

San Luis (1904), Londres (1908), Estocolmo (1912), Amberes (1920)… En las ediciones posteriores la presencia de la mujer en las diferentes modalidades deportivas de las Olimpiadas fue creciendo, al mismo tiempo que crecía la reticencia de aquellos que estaban en contra. Pierre de Coubertin seguiría diciendo hasta su muerte que la función de las mujeres era “coronar a los campeones con guirnaldas”. La misma que tenían en los Juegos desarrollados en la Grecia Antigua. Estas resistencias son las que explican que las mujeres no llegaran a competir oficialmente en los Juegos hasta 1928.

Las pruebas de atletismo femenino se incluyeron en los juegos olimpicos de 1928 

El siglo XX, el camino hacia la igualdad de género en los JJOO

En la lucha por la incorporación de la mujer en el movimiento olímpico es imprescindible destacar la figura de Alice Milliat, traductora de profesión, remera y defensora del deporte femenino. Como miembro de la Federación Francesa de Sociedades Deportivas Femeninas, Millat solicitó a Coubertin que incluyera pruebas de atletismo para las mujeres en los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920. Ante la negativa de Coubertin, Milliat decidió organizar un encuentro internacional femenino en Montecarlo en 1921 que tuvo un notable éxito. Ese mismo año se constituía la Federación Internacional Deportiva Femenina (FSFI) con el objetivo de incluir a las mujeres en los Juegos Olímpicos de 1924.

Los buenos resultados del primer encuentro deportivo organizado por Milliat, le dieron la suficiente confianza para organizar, de la mano de la Federación, los I Juegos Mundiales Femeninos en París (1922). Presionados ante el éxito de los Juegos de Milliat, desde el COI decidieron que el atletismo femenino fuera incluido en el calendario olímpico de 1928. Además de una prueba por equipos en gimnasia artística, las mujeres podían competir en diferentes pruebas atléticas de 100 y 800 metros, en el salto de altura, en lanzamiento de disco y en relevos.

Los juegos mundiales femeninos de Alice Millat supusieron una medida de presión para que se incluyeran pruebas de atletismo femenino en los juegos olímpicos

Este hito, que quizás parezca insignificante, marcó un antes y un después. Abría el debate sobre la inclusión de las mujeres en el deporte

A pesar de los avances conseguidos, la exclusión de las mujeres seguía siendo una realidad. Por ello Millat decidió celebrar, además de la primera edición de París y la segunda de Goteborg (1926), dos ediciones más de los Juegos Mundiales Femeninos: una en Praga en 1930 y la que sería la última edición en Londres en 1934.

El siglo XX será un camino de lucha para la incorporación de la mujer en los Juegos Olímpicos de manera igualitaria. Según datos del Comité Olímpico Internacional, las mujeres no conseguirían superar el 10% de participación en los Juegos hasta 1952 en Helsinki, el 20%, en 1976 en Montreal y el 30% en Atlanta en 1996. 

Olimpismo femenino, una historia de lucha y superación. Imagen de sh ahn en Pixabay

Importantes figuras del deporte femenino empezaron a ser reconocidas públicamente. La atleta neerlandesa Fanny Blankers-Koen fue elegida la mejor atleta del siglo XX tras ganar cuatro medallas olímpicas en los Juegos Olímpicos de Londres (1948). En 1976 la gimnasta rumana Nadia Comaneci, de tan solo 14 años, acaparaba todo el protagonismo cuando conseguía por primera vez una calificación de diez puntos en una competición olímpica. Una época en la que las modalidades deportivas en las que había presencia femenina ascendieron a once, incluyendo la hípica, el voleibol, el baloncesto, el balonmano, el ciclismo y el tiro olímpico.

en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 la participación femenina llegó a un 44,25%

En 1996 el COI incluye entre sus fines el “apoyo de las mujeres en el deporte, a todos los niveles y en todas las estructuras, con objeto de llevar a la práctica el principio de igualdad entre el hombre y la mujer” tal y como reza la Carta Olímpica.

La inclusión casi definitiva de las mujeres en el movimiento olímpico se produjo en los Juegos Olímpicos de 2012 de Londres. Ese año la participación femenina llegó a un 44,25% y las atletas pudieron competir en todas las disciplinas del calendario olímpico.

Siglo XXI, progreso imparable del olimpismo femenino

Si el siglo XX puede ser considerado como la etapa en la que se plantaron las semillas para el desarrollo y el progreso de las mujeres en los Juegos Olímpicos, el siglo XXI es donde se han ido recogiendo los frutos. 

Según informa Maldita.es, la disciplina deportiva en la que las mujeres han tardado más en incorporarse -la friolera de 108 años- es el boxeo, seguido de la halterofilia, el waterpolo o la lucha libre. En Tokyo 2020, por primera vez, no existen disciplinas deportivas en las que las mujeres no puedan participar. Se cambia, de este modo, la brecha de género para los hombres que no podrán participar en natación artística y en gimnasia rítmica, modalidades únicamente femeninas

las mujeres han tardado más de 100 años en incorporarse en el boxeo dentro de los juegos olímpicos

Durante los últimos veinte años la participación de deportistas femeninas en los Juegos Olímpicos ha pasado, según datos del COI, del 38,2% en los Juegos de Sidney en el año 2000 a casi el 49% en los Juegos Olímpicos de Tokio que se celebran este año. 

Sin embargo, aún hay camino por recorrer. Si salimos de la cuota de mujeres competidoras, la brecha de género sigue vigente. Por un lado, las pruebas femeninas y mixtas solo suponen un 47,7% del total; por otro, tal y como explican en elplural.com, solo hay 16 preparadoras en el cuerpo técnico. 

En las últimas cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos solo ha habido un 11% de entrenadoras y las juezas no han alcanzado un tercio del total. Además, no hay ninguna mujer entrenadora de equipos masculinos en baloncesto, balonmano, fútbol, voleibol, hockey hierba o rugby. En los equipos femeninos la cosa mejora pero no cambia tanto, siendo natación artística la única disciplina en la que las entrenadoras son mayoría.

En la asamblea del propio COI las mujeres representan el 37,5% del total; un porcentaje que desciende al 33,3% en la Comisión ejecutiva. Y esta edición, por segunda vez en la historia, el comité organizador está presidido por una mujer, Seiko Hashimoto.

 

La conciliación familiar y laboral es otra de las barreras que hay que romper, en el deporte y en cualquier ámbito público. Así lo denunciaban la capitana del equipo de natación sincronizada, Ona Carbonell, o la jugadora de baloncesto, Kim Gaucher, en sus cuentas de Instagram. Ambas explicaban hace algunas semanas que no podrían acudir a Tokio con su hijo recién nacido por los obstáculos impuestos desde el COI a causa de la pandemia.

El principal problema era una de las condiciones impuestas por el Comité Olímpico en la que prohibía que cualquier familiar, incluidos los bebés, se alojara en la villa olímpica junto a las atletas. Esto, como toda madre sabrá, hace muy complicado seguir con la lactancia de manera natural y cómoda. Recientemente el COI publicaba un comunicado en el que confirmaba que los niños y las niñas lactantes podrían acompañar a las atletas. Una batalla más ganada. 

Si quieres conocer la historia de otras mujeres deportistas plásticas, pincha en este enlace: https://www.landbactual.com/zuleima-falcon-del-judo-al-cielo/

Fotos: Imagen de Matthias Lemm en Pixabay / Wikipedia / El Confidencial / Instagram de Ona Carbonell / Instagram de Kim Gaucher/ Imagen de sh ahn en Pixabay

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Me llamo Yaiza Mederos Norro y nací en Gran Canaria en 1982, tierra donde me he criado. Aunque sé que soy de aquí y de ninguna parte, me siento isleña de corazón, quizás por eso cuando estoy lejos del mar parece que me falta algo. Las mujeres de mi familia, por las que siento un profundo respeto, han sido mi referente en la vida. He margullado toda mi vida entre palabras e imágenes, mis dos grandes pasiones. Llevo casi diez años trabajando como periodista y reportera gráfica en medios de comunicación y en agencias de publicidad. Me encanta la Naturaleza, escribir y viajar. Creo firmemente que la educación, la autocrítica y el amor son aspectos fundamentales para transformar el mundo en algo mejor.

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